Habla mal de lo que te hace mal

Mar, 31/03/2015 - 05:00

Cada vez es mayor el número de publicaciones científicas que demuestran los efectos dañinos de consumir bebidas azucaradas. En el último año, se ha publicado casi un artículo al día que asocia la costumbre de beber refresco con alguna de las siguientes enfermedades o condiciones:

· Incrementa 20% el riesgo de una enfermedad del corazón.

· Aumenta 25% el riesgo de padecer diabetes mellitus.

· Eleva 37% más el riesgo de tener obesidad.

Además, aumenta la caries, el hígado graso, la inflamación de las células, el riesgo de varios tipos de cáncer letales como el de páncreas; las piedras en los riñones, la gota, los triglicéridos y baja el colesterol bueno.

Se estima que una persona que bebe refresco todos los días sube de peso 8 kilos al año. Por si fuera poco, se sabe que cuando se tiene una tendencia genética a subir de peso, el refresco engorda más.

Tamaño del problema. México es el principal consumidor de refresco con un promedio de 163 litros por persona al año. Nada más para tener una idea de lo que significa, la población mexicana representa menos del 2% de la población mundial, pero consume más del 6% de las bebidas carbonatadas que se producen en el planeta. Se sabe que los mayores consumidores tienen entre 12 y 39 años y que las bebidas azucaradas son responsables de más de 24 mil muertes cada año.

Permitir que los niños y las niñas beban refrescos con frecuencia, se asocia a sobrepeso y obesidad, caries, problemas de aprendizaje o de conducta y a un mayor riesgo de enfermedades crónicas que tendrán su mayor repercusión en la vida adulta. Dicho de otra manera, es condenarlos a un futuro de enfermedad.

Respuesta de la industria. Más ofertas para el consumo de refresco, más publicidad en la calle, en el súper y en internet, parecería que por momentos pueden revertir el impacto del reciente impuesto al refresco y sus técnicas de venta son más agresivas. Parece que también quieren regresar a las escuelas, lo bueno es que el amparo promovido por una embotelladora del sistema Coca-Cola al considerar "inconstitucional" la prohibición de bebidas azucaradas en los planteles educativos no progresó y se resolvió que el Estado mexicano atiende al interés superior del niño.

Soluciones. Hablemos mal de lo que nos hace mal, seamos menos permisivos con las bebidas y alimentos nocivos para la salud, reflexionemos en el beneficio de abandonar lo que hace daño. Se necesita un cambio cultural y este será posible con políticas de salud pública que limiten la disponibilidad y acceso al refresco, así como una difusión más activa de todas las instituciones de salud (sí todas: Secretaria de Salud, IMSS, ISSSTE, Pemex, Sedena, Semar) sobre sus efectos nocivos.

Dejar las bebidas azucaradas es más fácil que vivir con la obesidad, la diabetes, las enfermedades del corazón y sus complicaciones. No hay un consumo sano de refresco, lo ideal es beber agua simple.

Postdata: De acuerdo con las últimas investigaciones, beber refresco "light" también sube de peso.

Twitter: @olgageorgina
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