Una luz al final del túnel…

Lun, 30/09/2013 - 05:00

Las personas con visión baja viven en un mundo de sombras y muchas de ellas son catalogadas como invidentes, cuando en realidad tienen esperanzas de ver, lo cual es una tragedia social en un país como México, en el que se estima que hay unos dos millones de personas que la padecen.

Expertos en este campo de la salud indican que se trata de gente a la que esta situación le impide realizar tareas cotidianas y llevar una vida independiente, limitando su desarrollo social y laboral.

Punto de vista médico

La doctora Mildred Fromow, presidenta del Centro Mexicano de Visión Baja, detalla que la visión baja es provocada por enfermedades y dificulta las actividades cotidianas con el uso de lentes ordinarios, pero tienen una opción: utilizar la visión que conservan con un control adecuado y con aparatos funcionales.

“Tienen una discapacidad visual moderada a grave, como ver borroso, ver distorsionado y perder la visión central o lateral, lo que dificulta la realización de actividades diarias como cocinar, desplazarse, leer e identificar los rostros de las personas”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta 246 millones de personas con visión baja, de las cuales 80% pudieron pudo evitar o controlar el mal.

“Por ello, es fundamental prevenir y controlar las enfermedades que la generan como la degeneración macular relacionada a la edad, glaucoma, catarata, retinopatía diabética y retinitis pigmentaria, principalmente”, señala la especialista.

Tareas en la luz

La doctora Lourdes Medina y Álvarez Tostado, pionera en el manejo de visión baja, menciona que es necesario un diagnóstico oftalmológico temprano y oportuno, así como brindar el tratamiento necesario, “y si no se obtiene una visión funcional suficiente, hacer la referencia a un manejo especializado en rehabilitación visual, con la finalidad de que la persona pueda ser autosuficiente”.

Explica: “El manejo es absolutamente individualizado y se debe entender cuánto y cómo ve la persona, así como sus necesidades y motivadores, con el fin de implementar las estrategias necesarias para que pueda ser autosuficiente y utilizar la visión que conserva con propósitos funcionales. Siempre se puede hacer algo para mejorar su calidad de vida”.

En opinión de Perla Mayo, presidenta de la Asociación Latinoamericana de Baja Visión, el Derecho a Ver mejorar el cuidado y la calidad de vida de mexicanos con baja visión, “es fundamental lograr una red de apoyo sólida con las instituciones nacionales que ayuden a los pacientes a sacar el máximo partido a su visión y puedan volver a realizar actividades cotidianas como leer, marcar un número telefónico o reconocer un rostro familiar”.

La degeneración macular, enfermedad que en México se incrementa por el envejecimiento de la población, afecta sensiblemente la visión central de gente de más de 50 años, y es la principal causa de ceguera en este grupo de edad.

La doctora Ana María Beauregard, jefa del Servicio de Visión Baja del Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana, dice que es importante fortalecer los programas de prevención y atención integral para las personas que padecen visión baja por Degeneración Macular Relacionada a la edad (DMRE) u otra enfermedad ocular”.

Perla Mayo recalca que se ha demostrado que nueve de cada diez personas que sufren algún problema de visión baja pueden beneficiarse con un tratamiento de rehabilitación para poder desenvolverse con más facilidad en su vida cotidiana y tener una mejor calidad de vida.

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