El pacto sin legisladores

Jue, 30/05/2013 - 00:00

INSTITUCIÓN DE TRÁMITE. Han transcurrido cinco meses desde que se renovó el Congreso de la Unión y llegó una nueva administración en el gobierno federal, reconfigurando la relación que se tenía entre el Ejecutivo y el Legislativo. Durante estos cinco meses vimos la formación de un grupo de trabajo, de distintas fuerzas políticas, que delimitaría reformas que son urgentes para nuestro país. El Pacto por México puso 94 compromisos para que fueran abordados, en diferentes momentos, por el Congreso de la Unión y así poder detonar el potencial de nuestro país en un mediano o largo plazos. Reconozcamos el beneficio de estos acuerdos: se dejaron de lado las diferencias y se encontraron las convergencias. Los primeros temas en discutirse fueron el educativo y el de telecomunicaciones. Estas dos reformas pasaron el trámite que se exige para modificar la Carta Magna.

Estoy de acuerdo con las reformas que se han discutido en el Senado de la República y las que están enmarcadas en los compromisos del Pacto por México, así como su urgencia, pero no la dinámica que ha venido implementando el Consejo Rector, relegando al Legislativo federal como una institución de trámites. No señores. En el Senado de la República, o al menos yo, no estoy dispuesta a ceder el mandato que me dieron los ciudadanos y pasar a ser una legisladora de trámite.

En una revisión rápida en páginas de internet, en las fotos de las reuniones del Pacto por México vemos a los líderes de los partidos políticos y autoridades federales. No vemos la activa participación de los legisladores por una sencilla razón: no se nos toma en cuenta.

RESPETO AL LEGISLATIVO. El politólogo Juan Linz señala que en un sistema presidencial, como el nuestro, “los legisladores —especialmente cuando representan a partidos disciplinados y cohesionados que ofrecen claras alternativas ideológicas y políticas— pueden también reclamar legitimidad democrática”. Eso es justo por lo que alzo la voz. Para regresar a un modelo de consensos, en donde la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo sea equilibrada.

El pasado lunes esta casa editorial publicó una encuesta referente al Pacto por México. De los entrevistados, 65% ha escuchado alguna noticia sobre el Pacto; 33% no ha escuchado nada. De los que han escuchado algo, 24% señala que es un acuerdo entre el Presidente de la República y los partidos políticos; 23% un acuerdo entre el gobierno federal y los partidos políticos; 9% que es un programa del gobierno federal; y 7% un conjunto de programas de gobierno. Esto nos da un claro panorama en el que el Legislativo no pinta en tan importante acuerdo.

Razones suficientes para que tendamos lazos fuertes entre el Pacto por México y el Legislativo, ya que nosotros al final analizaremos, discutiremos, enriqueceremos y votaremos las reformas que nos manden. Busquemos que el interés público converja con la agenda establecida.

Tony Blair, ex primer ministro británico, señaló que no se puede pensar, en ninguna circunstancia, en que un gobierno puede ir a la guerra sin el apoyo del parlamento. Tengo un objetivo claro como senadora: legislar con una perspectiva hacia el futuro. Ver más allá de la próxima elección. Asegurar que México sea un país próspero y mejor para vivir. Al final de mi jornada podré buscar a los ciudadanos que me dieron la confianza para que ellos sean quienes califiquen mi desempeño y juzguen lo realizado durante mi encomienda.

PD. José Antonio: sigo esperando una cita, tú dirás para cuándo.

 
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