No darse por vencido

Mar, 29/10/2013 - 05:00

En las últimas semanas, las noticias sobre salud han estado teñidas de rosa por el mes de concientización del cáncer de mama; de amarillo (precaución) por el brote de cólera en Hidalgo y casos aislados en varios estados; y de rojo por el aumento del dengue, los desastres y los problemas de atención materna y de urgencias en algunas unidades médicas del país.

México es de los países que en términos de salud son golpeados por las enfermedades no transmisibles que figuran entre las primeras causas de muerte general: del corazón, diabetes, cáncer, accidentes y del hígado, pero que también enfrentan un rezago por enfermedades de la pobreza o falta de infraestructura sanitaria como por ejemplo enfermedades infeccionas intestinales, trasmitidas por vector, muerte materna o perinatal.

Menospreciar la importancia del acceso al agua potable, a sistemas de drenaje, a la disposición adecuada de las basuras, al manejo de alimentos, tanto por la población como por las autoridades, es condenarnos a seguir sufriendo enfermedades del subdesarrollo mientras tenemos que enfrentar otras como la diabetes y el cáncer.

Los mexicanos vivimos cada vez más años y lo ideal es vivirlos con calidad, es decir, activos, independientes y con la menor cantidad de dolor posible. Para lograrlo tenemos que tomar la decisión de cambiar; sí, la palabra clave es cambiar, abandonar lo que nos hace daño y adquirir conductas que nos ayuden a vivir mejor porque eso es lo que más nos conviene en el presente y en el futuro.

Si pudiéramos eliminar de la faz de la tierra el tabaquismo, el uso nocivo de alcohol, la mala alimentación (exceso de azúcar, grasas y sal) y la falta de actividad física, se podrían prevenir siete de cada 10 casos de enfermedad cardiovascular, accidentes cerebro-vasculares y diabetes tipo 2. Además, se evitarían hasta cuatro de cada 10 casos de cáncer, entre los cuales están los de: pulmón, colon y recto, mama, estómago. Si con una varita mágica desapareciera el uso nocivo de alcohol, se podría prevenir de 33 a 69% de las muertes por accidentes al conducir un auto.

Pero no hay magia, en la salud pública, el más grande de los retos es precisamente la educación de la salud y lograr el cambio de conductas; a veces parece muy difícil, otras imposible, sin embargo no podemos darnos por vencidos o vencidas, debemos seguir insistiendo con nuestros hijos en lo que es lo más correcto para la salud física y mental; reflexionar sobre la importancia de dar el ejemplo como padres, madres, maestros, amigos o personal de salud.

Estar conscientes de que parte de la vida es la enfermedad y cuando llega no queda otra más que enfrentarla, pero podemos salir más fácilmente adelante si tenemos buenos hábitos de higiene, acostumbramos las frutas y verduras, bebemos agua simple, dedicamos por lo menos seis horas a dormir, caminamos una hora diaria y tenemos como grandes adicciones la risa y una buena red de apoyo con amigos verdaderos.

El compromiso con nuestra salud y la de nuestros seres queridos implica conocer nuestros derechos y responsabilidades, así como las responsabilidades y derechos de autoridades y proveedores de salud, para que podamos exigir y recibir una atención preventiva y curativa, digna y adecuada.

Cambia a una vida más sana.

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