La enfermedad cerebrovascular

Mar, 29/09/2015 - 05:00

Alrededor del 80% de las muertes por enfermedades cardiovasculares son por infartos del corazón y por enfermedad cerebrovascular, y son la principal causa de muerte y discapacidad en todo el mundo. En México, en el año 2012, se registraron 31 mil 903 defunciones por accidentes cerebrovasculares, equivalentes a la muerte de un mexicano/a cada 17 minutos.

A la enfermedad cerebrovascular se le conoce también como accidente cerebrovascular, ataque cerebral, derrame cerebral, apoplejía, ictus, embolia cerebral o infarto cerebral. Un ataque cerebral es una urgencia médica que requiere atención inmediata, ocurre cuando deja de fluir la sangre de manera normal en el cerebro y las células comienzan a morir.

Por sus secuelas, el accidente cerebrovascular está considerado como una de las causas mayores de invalidez grave y prolongada, y se asocia de manera estrecha con la depresión y la demencia. Son dos los tipos de accidente cerebrovascular, el más frecuente (ocho de cada 10 ataques) es cuando un coágulo sanguíneo bloquea una artería. El otro es cuando se rompe un vaso sanguíneo y sangra.

Síntomas. Todos son de inicio súbito o repentino:

* Debilidad o entumecimiento en la cara, brazos o piernas, generalmente de un solo lado del cuerpo.

* Confusión, con dificultad para hablar o entender.

* Dejar de ver con uno o con los dos ojos.

* Dificultad para caminar, mareos, pérdida del equilibrio y de la coordinación de los movimientos.

* Dolor de cabeza muy intenso.

Quiénes están en riesgo. Las personas mayores de 55 años con hipertensión arterial o diabetes mal controlada, con enfermedades del corazón o las que han tenido ataques isquémicos transitorios (iguales a los de un ataque cerebral, pero duran sólo unos minutos), ya que están en riesgo de sufrir un derrame cerebral más grave. Los hábitos no saludables contribuyen con la mitad de todos los casos de enfermedad cardiovascular entre los que se encuentran: el tabaquismo, la dieta no sana (alta en sal, azúcar y grasas, principalmente mantecas vegetales), la falta de actividad física y el consumo nocivo de alcohol (las borracheras).

Cómo prevenirlo. Se puede disminuir el riesgo, con el control adecuado de la presión arterial, la diabetes mellitus y los niveles de colesterol. Una dieta sana (baja en grasas, sal y azúcar) es esencial, así como el ejercicio regular, mantener un peso adecuado; no fumar y no beber alcohol en exceso.

En pacientes con un alto riesgo cardiovascular el personal médico puede recomendar antiplaquetarios como la aspirina o anticoagulantes.

Qué hacer. Con los síntomas mencionados, se debe ir cuanto antes a un servicio de urgencias para recibir tratamiento con medicamentos para deshacer el coágulo en las primeras cuatro horas y evitar desarrollar las complicaciones, que pueden ser leves o severas dependiendo del área afectada. Un ataque severo puede dejar parálisis, problemas para hablar, ver o coordinar los movimientos.

Infórmate, cuida tu salud.

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