Educación de calidad: reto para la transformación de México

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) presentó en días pasados el informe “Perspectivas de Políticas Educativas 2015: Haciendo que las reformas sucedan”, cuyo diagnóstico da cuenta de los principales problemas y retos educativos que enfrentan los países miembros de este organismo internacional incluyendo, por supuesto, a México.

El documento se basa en las 450 reformas educativas implementadas en dichos países, entre 2008 y 2014, y que impactan a 200 millones de alumnos, aproximadamente. Del total de las reformas, el 29% busca preparar mejor a los estudiantes para encarar el futuro; el 24% se centra en el mejoramiento de los centros escolares, desde los ambientes de aprendizaje, hasta la contratación y retención de los maestros más calificados; el 14% en reforzar los procesos de evaluación; el 16% en garantizar la calidad y equidad formativa; y el 12% se ha enfocado en el tema del financiamiento, principalmente.

El informe destaca los siguientes datos duros que debemos considerar: uno de cada cinco estudiantes de 15 años no adquiere las habilidades mínimas necesarias para participar de manera plena en la vida social; la población de 15 a 29 años que no estudia ni trabaja –ninis– aumentó 1.3% y la proporción de adolescentes que no alcanza un nivel mínimo de competencias en matemáticas para desarrollarse en la sociedad actual, aumentó 0.7% entre 2003 a 2012.

Asimismo, señala que el promedio de niños y jóvenes hasta de 18 años que viven con menos de la mitad de la renta media de ingresos que percibían en sus países de origen, pasó de 12.8 a 13.4%, entre 2007 y 2010, incrementando el número de estudiantes desfavorecidos, en riesgo de bajo rendimiento escolar. Y que si bien el 12% del gasto público de los países de la OCDE se invierte en educación, los resultados de las pruebas como PISA 2012, muestra una variación entre cómo se gasta y los resultados que produce.

En el caso de México, plantea que pese a las mejoras registradas en la equidad y calidad del sistema educativo, el rendimiento es todavía inferior al promedio de los países de la OCDE en matemáticas, ciencias y lectura.

El informe menciona que en México persisten grandes brechas de desempeño y egreso escolar que se agudiza entre la población indígena y de escasos recursos y enfatiza que los 31 estados son responsables de la educación y aplican normas administrativas diversas, siendo necesario fortalecer las capacidades de gobernanza para garantizar la aplicación eficaz de las políticas.

En este escenario, compartimos la visión del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, quien ha dejado claro que la calidad educativa es una de las prioridades del Estado mexicano. Así lo demuestra cada una de las metas y objetivos establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo, 2013-2018 y la reforma educativa que aprobamos en el Congreso de la Unión.

Sentamos las bases para redefinir el modelo educativo: resta mencionar que incluimos la profesionalización docente, la evaluación y la autonomía de gestión de las escuelas, como aspectos sustanciales para la transformación educativa.

Gracias al diálogo y al consenso entre las diferentes fuerzas políticas, hemos dado un paso para que México alcance una educación de calidad que promueva la inclusión y la tolerancia; que fomente la innovación, la competitividad y la productividad de los mexicanos; una educación de calidad para transformar el país.

*Senadora de la República
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