Peligros de la publicidad y obesidad infantil

En varios países, las investigaciones alertan sobre la relación entre ver televisión y la obesidad infantil. Los estudios concuerdan que a mayor tiempo que los niños usan para ver televisión, mayor es su peso, debido por lo menos a tres factores:

1) Tienen menos actividad física al estar más tiempo sentados.

2) Comen más mientras ven televisión.

3) Aumentan el consumo de alimentos anunciados, ricos en azúcar, grasas y sal.

Además del sobrepeso o la obesidad, si el niño o niña ve mucha televisión probablemente también tendrá:

· Calificaciones más bajas por menor rendimiento escolar.

· Más insistencia de que le compren los alimentos que ve anunciados.

· Menos aceptación de alimentos sanos como frutas y verduras.

· Mayor consumo de refrescos y menos de agua simple.

La publicidad ejerce un efecto nocivo tan importante, que se podría evitar la obesidad de uno de cada tres niños si se prohibiera la publicidad de alimentos con alta densidad energética. Los menores son más vulnerables a los anuncios porque confían más en los mensajes, los recuerdan mejor, no tienen la información nutricional suficiente para hacer un juicio crítico y no toman en cuenta los efectos de sus acciones a largo plazo.

Por tal razón, La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que "los entornos en los que hay niños deben estar libres de toda forma de promoción de alimentos ricos en grasas saturadas, ácidos grasos de tipo trans, azúcares refinados o sal".

Lo más desafortunado es que la promoción de alimentos que causan obesidad se encuentra también en escuelas, guarderías, supermercados, sitios de juego, calles, eventos, internet y prácticamente todos los entornos, influyendo y propiciando su aceptación como lo más natural y deseable.

La publicidad se vale de muchas artimañas para captar la atención del infante: utiliza sus personajes y mascotas preferidas, sus ídolos deportivos (hasta en las camisetas de sus uniformes), promociones, concursos y llega al extremo de dar la percepción de que ofrece productos saludables con leyendas en las que resalta alguna característica como "más leche" o "más vitaminas y minerales". También hace uso de los sentimientos y necesidades de dar y recibir amor entre madres e hijos/as, retratando escenas donde ofrecer un alimento es muestra de cuidado y cariño, cuando en realidad fomentan los riesgos a la salud de niños y niñas.

Lo mejor es prohibir toda la publicidad dirigida a los niños/as de alimentos altos en azúcar, grasas o sal que incluye bebidas con azúcar como refrescos. Pero mientras las autoridades hacen su trabajo, es importante que como padres, maestros o cuidadores de los niños y niñas tomemos las siguientes medidas recomendadas por la OMS y que se resumen en:


· Dar el ejemplo con una alimentación adecuada y actividad física.

· Platicar sobre lo que se anuncia en televisión, decirles la verdad: son alimentos muy procesados que pueden dañar su salud y su desarrollo físico y mental.

· Enseñarlos a resistir la tentación de consumir lo que ven anunciado.

· No premiarlos con comida, dulces o bebidas.

· Poner un límite a las horas de ver televisión o navegar por internet y enterarse de lo que ven.

· Tener siempre en casa fruta y agua simple para los niños y no llevar refrescos, botanas, fritos o pastelillos.

Correo: [email protected]
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