La vía dolorosa

Jue, 28/03/2013 - 00:00

CHILANGOS O CIRINEOS. Cuando los capitalinos habían conseguido exitosamente darle un giro al peyorativo “chilango”, convirtiéndolo en un gentilicio hipocorístico aceptado, que hasta le da nombre a una revista, al regresar de sus vacaciones sabrán que hay una cruz que tendrán que cargar más allá de Semana Santa, convirtiéndolos en cirineos contemporáneos.

Los romanos obligaron a Simón, nativo de Cirene, a que ayudara a Jesús con el madero rumbo al Gólgota; y a mis queridos capitalinos, su gobierno de izquierda —sí, de esa izquierda que dice ver por los pobres y nos espanta con lo del IVA y la privatización del petróleo— sin temor de Dios, no se tentó el corazón para poner sobre sus espaldas la cruz del aumento al transporte público y la privatización de la Planta de asfalto. Cual fariseos modernos, se rasgan las vestiduras de un IVA de 19%, mientras nos piden les agradezcamos (pues la exigencia de los transportistas era mayor) que nada más autorizaron “un pequeño aumento”, que en realidad representa entre 20 y 33% de las tarifas actuales, así de un jalón, no obstante que la modernización del servicio siga incompleta. Así que muchas gracias y a pagar por los “modernos” metrobuses de Insurgentes, ésos que curiosamente tienen el escape por un lado para arrojarnos sus ecológicos y oscuros gases directo a las ventanillas de nuestros autos. Ha de ser oxígeno, nomás que moreno para complacer a El Peje.

POR LOS CLAVOS DE CRISTO. Si su discurso favorito es no a las privatizaciones, a quién se le ocurre privatizar la Planta de asfalto cuando se supone que la prioridad del GDF será el bacheo y encarpetado de las desastrosas calles, abandonadas todos estos años, sean vías rápidas o secundarias. ¿O será acaso plan con maña para algún negocio? No creo, porque ¿a poco con la Línea Dorada hubo anomalías del tipo de la Suavicrema de Luz? ¿O acaso existen parentescos y conflictos de interés entre autoridades y constructoras de esa línea del Metro? Empresas que además de dejar inconclusas las tan anunciadas instalaciones para discapacitados y adultos mayores, ya se frotan las manos con la Ruta 5 mientras dicen que aún les debemos dinero; digo debemos porque esas deudas, como las de los daños por el vandalismo de las manifestaciones, las pagamos los contribuyentes.

NO SABEN LO QUE HACEN. Pues si supieran no convertirían las buenas ideas en torturas. Ahí está el programa de impulso al uso de la bicicleta, donde irracionalmente (la muestra es Izazaga) se confinan carriles para ciclistas y microbuses, como si los choferes no tuvieran distracciones al ir cobrando, y los automovilistas tuviéramos ojos en la nuca para esquivar bicicletas que ora vienen por la izquierda, ora por el camellón, y de pronto aparecen por la derecha; sin contar esos paseos ciclistas donde contratan muchachos que desahogan sus frustraciones poniéndose frente a los autos, mientras pasan sus compañeros sin ningún conocimiento ni respeto a los reglamentos de tránsito y convivencia.

TENGO SED. Dijo el que había convertido el agua en vino en la boda de Caná, y los soldados romanos, burlándose le dieron vinagre. Esta semana, en las sedientas casas de la capital, ni agua ni vinagre; sólo el sonido del vacío en las llaves que nos recuerda que el elevado predial y las boletas de agua que pagamos, no sirven para remediar las innumerables fugas del sistema hidráulico de una ciudad donde hasta las banquetas y los paraderos se negocian en favor de ambulantes y concesionarios de parquímetros.

CONSUMMATUM EST. Quienes ya terminaron, por enseñar el cobre, fueron AMLO y Ebrard con sus megaobras, que los desautoriza a aspirar a la tan ansiada gloria. [email protected].

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