Dan las tortas frías, pero sabrosas

Vie, 27/11/2015 - 18:33

Entre rebanadas de carne, aguacate, cebolla y tapas de pan, en "Tortas Robles" no sólo se cuida con cautela una receta de 60 años de antigüedad, también se conserva parte de la historia mexicana.

Este local popular se ganó un lugar en la cultura de un México que todos vieron, pero que pocos recuerdan. Así lo dice la variedad de fotografías en blanco y negro que, colgando en la pared, evidencian la evolución de la tierra azteca con el paso de los años y, además, rememoran los días en que Alejandro Robles, fundador de "Tortas Robles", encabezaba el negocio.

Guadalupe, hija de Alejandro Robles y quien ahora lleva las riendas del local, dice que su padre caminó durante cuatro años desde Sonora hasta llegar al DF.

Lo hizo para trabajar, para encontrar nuevas oportunidades en una ciudad donde el hombre aseguraba, "se trataba bien a los de provincia". 

Una vez que llegó a la ciudad, una tortería se interpuso en su camino. Estaba cerca del Parque de la Bombilla, local vacío pero con tortas de gran sazón. Ahí, donde Alejandro consiguió chamba y gritaba a pleno pulmón anunciando las tortas, también aprendió a prepararlas. 

De cómo abrió su primer local, nadie lo recuerda. Se sabe que comenzó en una gran casa en la Alameda Central. Luego se mudaron a Basilio Vadillo, cerca del periódico "El Nacional".

Alejandro no gustaba de la grasa de las tortas calientes, por eso las tortas frías destacaron en su local.

Rellenas de queso de puerco, de pastel de pollo o de quesillo con aguacate, servidas con chiles curados caseros y una salsa de receta secreta preparada con chile chipotle, su tortería se convirtió en el lugar predilecto para apaciguar, a bajos precios y con mucho sabor, el hambre de aquellos que vivían la historia y la contaban a través de fotos y notas: la de reporteros y de periodistas.

Las filas se hacían cada vez más largas y la cantidad de tortas elaboradas también incrementó. Y en un intento por entretener a los clientes, Alejandro comenzó a colgar en las paredes, aquellas fotos que la prensa le regalaba como muestra de agradecimiento por sus tortas de sencilla preparación. 

Hoy, en un diminuto local sobre la calle Colón, la evolución de la historia mexicana se sigue contando entre fotografías y tortas de mucho sabor. Marilyn Monroe, María Félix, Cantinflas y varios personajes comparten una pared que entretiene a viejos y nuevos comensales que esperan probar las tradicionales tortas de los Robles.

Esas que conquistaron con sus panes colmados de quesillo, queso de puerco y aguacate, pero que hoy también sobresalen por la torta de milanesa, servida con los mismos ingredientes fríos que convirtieron a las tortas Robles en parte de la cultura mexicana popular.

 
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