Dieta sana da vigor permanente

Vie, 26/07/2013 - 05:00

Una onda de cansancio afecta a muchas personas a cualquier hora del día, se sienten agotadas aun cuando durmieron bien en la noche o pasaron el día entero bebiendo café.

En este campo hay que pensar que la alimentación puede tener una fuerte relación con este estado de fatiga. La comida es combustible para funcionar correctamente, pero de la calidad de la dieta depende el funcionamiento del organismo y su desempeño.

La nutrióloga Tania Aguilar López, del Instituto de Nutrición y Salud de Kellogg’s (INSK), dice que es hora de cambiar la alimentación y estilo de vida para sentirse bien, menos cansados:

Desayuna. Muchas veces la razón del cansancio es la falta de alimento durante la mañana. No es raro que los niños que no desayunan sean los que más se duermen en clase. Esto toca a menores y a adultos. Tras pasar más de ocho horas en ayuno durante la noche, lo ideal es iniciar el día con un desayuno completo.

Mantén tus niveles de glucosa. La hipoglucemia o bajos niveles de glucosa en sangre son una de las principales causas de cansancio crónico. La baja de glucosa suele asociarse al consumo de alimentos de alto índice glucémico, como azúcares, refrescos y harinas refinadas. Es recomendable consumir alimentos con fibra, frutas, verduras, en combinación con alimentos con proteínas y grasas saludables como las de las nueces o el aguacate.

Consume vitaminas y minerales. La deficiencia de algunas vitaminas, como las del complejo B y minerales como hierro, magnesio y zinc, se ha relacionado con fatiga y cansancio. La mejor manera de asegurar el consumo de estos nutrimentos es con una dieta saludable que incluya frutas, verduras, cereales, granos, semillas y alimentos de origen animal.

Come alimentos con omega 3. Este tipo de grasas son conocidas por sus efectos benéficos para la salud. Se encuentran en pescados como el salmón, el atún y la trucha. Estos ácidos grasos tienen una función muy importante en el cerebro, ya que mantienen las neuronas saludables y ayudan a mantenernos mentalmente alertas.

Hidrátate. Tomar agua es muy importante para mantener una presión arterial adecuada; cuando se está deshidratado, la presión sanguínea puede bajar y hacernos sentir fatigados. Una forma de saber si estamos bien hidratados es monitorear las veces que orinamos; debe ser entre cada dos y cuatro horas y el color de la orina debe ser amarillo pálido. Si orinamos menos veces puede ser un signo de deshidratación.

Haz ejercicio. Aunque hacer ejercicio parezca lo menos recomendable cuando estás cansado, la realidad es que hacer alguna actividad física te ayudará a tener una mejor oxigenación, lo que propicia que tus células trabajen mejor y no te sientas tan fatigado. Además, hacer ejercicio libera endorfinas, lo que promueve un estado de bienestar y alegría. Si haces ejercicio por la mañana te sentirás con más energía el resto del día; si lo haces por las tardes o noches, te relajarás y dormirás mejor.

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