Materializar los beneficiosde la reforma energética

El gas natural y gas licuado de petróleo (L.P.) son una fuente de energía elemental para el desarrollo industrial, la generación de electricidad y para los hogares de las familias mexicanas.

Para dimensionar la importancia de estos energéticos en nuestra economía, revisemos su demanda en el mercado nacional. El sector eléctrico es el mayor consumidor de gas natural con el 41.6%, le siguen el sector petrolero con el 36.7% y el industrial con 17.8%. Los hogares mexicanos sólo consumen el 1.2%. Se espera que la demanda de gas natural, en los próximos 13 años, aumente debido a la incorporación de nuevos consumidores, asociados en gran parte a una mayor infraestructura de transporte mediante ductos y al mayor consumo de gas en el sector eléctrico, de acuerdo con la Secretaría de Energía.

En el caso del gas L.P., el sector residencial es quien más lo consume, seis de cada diez litros (o kilos) son utilizados en los hogares mexicanos. Desde hace una década, el gobierno federal, para mantener el control de precios destina un subsidio a este combustible y, a diferencia del gas natural, el precio es determinado por la Secretaría de Economía y no por el mercado.

El impacto social y económico que tiene la industria del gas licuado de petróleo en México es de gran relevancia, genera más de 200 mil empleos directos e indirectos y llega a más de 20 millones de hogares en el país. No obstante ello, mientras que en el mundo la demanda se ha incrementado año tras año, siendo Asia-Pacífico, Norteamérica y Europa-Eurasia las regiones de mayor consumo, en México tuvo una tasa media de crecimiento anual negativo de -1.5% en el periodo comprendido entre 2003 a 2013.

Con la aprobación de la Reforma Energética, se presenta un nuevo diseño institucional y un nuevo modelo para la industria del gas natural y gas licuado de petróleo. En el contexto actual, en el que el precio del petróleo ha disminuido, se abre una oportunidad para que las autoridades analicen la viabilidad de realizar un ajuste en la industria de gas L.P., que beneficie a las familias mexicanas pero también que fortalezca a esta industria sin afectar las estabilidad de las finanzas públicas.

Mientras que la determinación de precios y tarifas máximas en las actividades de distribución de gas L.P. se encuentran altamente reguladas, para el caso de la distribución de gas natural este procedimiento es contrario, con las tarifas actuales los únicos beneficiados son los distribuidores. En este marco, es fundamental concretar las condiciones que permitan hacer más competitiva esta industria y lograr que miles de familias en todo el país se puedan beneficiar.

Garantizar el acceso y un precio justo de estos energéticos demanda acciones concretas de las autoridades regulatorias, con el fin de mejorar la eficiencia del mercado nacional y la competencia en el sector. La Reforma Energética, impulsada por el Presidente de la República y aprobada por el Congreso de la Unión, ha sentado las bases para iniciar una gran transformación, ahora nos toca consolidar el siguiente paso: materializar sus beneficios.

*Senadora de la República
Secretaria de Mesa Directiva
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