Ayotzinapa: mentiras, simulaciones e impunidad

Un año después de la desaparición de los 43 normalistas de la Escuela Normal ‘Isidro Burgos’, de Ayotzinapa, sigue sin haber justicia. Los familiares siguen sin respuestas y el gobierno de Enrique Peña Nieto continúa con mentiras y simulaciones.

La “verdad histórica” con la cual el gobierno federal quiso zanjar el tema y dar por “superado Ayotzinapa” demostró la falta de sensibilidad de los funcionarios responsables, la falta de profesionalismo en las indagaciones y la necesidad del gobierno priista de pasar la hoja del tema para justificar su fracaso y alimentar con demagogia la calamidad.

Peña Nieto ha mentido deliberadamente a los padres y madres de los normalistas, ha mentido deliberadamente a la sociedad mexicana y ha mentido deliberadamente a la comunidad internacional que exige la verdad sobre las desapariciones de los 43 jóvenes estudiantes. La verdad sobre la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala está oculta porque el gobierno ha decidido no buscarla.

Un año después, Enrique Peña Nieto acepta reunirse con los familiares de los desaparecidos por segunda ocasión. La reunión que Peña sostuvo con los familiares, sin embargo, fue una simulación. Una puesta en escena al mejor estilo del priismo. “Estamos de su lado, queremos la verdad”, “la investigación no está cerrada”, “encontraremos a los culpables”, fueron las frases huecas que pretendieron subsanar un año de errores, un año de impunidad; sin castigo a los culpables y sin saber del paradero de los normalistas.

En la reunión de Peña con los familiares de Ayotzinapa se hizo presente el “abc” del priismo: simular, mentir y permitir la impunidad. No hubo nada nuevo en los “compromisos” que asumió el gobierno.

No se puede entender sino como demagogia que después del informe del Grupo Independiente de Expertos Internacionales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se pretenda tener un equipo de peritos y expertos que coadyuven en las investigaciones. No se puede entender sino como impunidad que, ahora sí, el gobierno se comprometa a resolver el caso “caiga quien caiga” y con “castigo a todos los culpables”. Todo esto es una lamentable y conocida demagogia del priismo.

Las familias de los normalistas y la sociedad toda no puede seguir escuchando mentiras históricas que encubren falacias jurídicas e investigaciones a medias. La sociedad mexicana necesita respuestas claras y no la farsa mediática de Murillo Karam, auspiciada por Osorio Chong y Peña Nieto, que pasó de la “verdad histórica” al cansancio crónico, y de ahí a la huida burocrática rumbo a la impunidad de siempre.

El gobierno debe entender que las familias de esos jóvenes maestros siguen esperando y luchando porque los quieren de vuelta, porque se los arrebataron, porque vivos se los llevaron y vivos los quieren de regreso.

El gobierno de Peña ha mentido con deliberación y ha usado la disciplina del viejo priismo para sostener el engaño. La verdad no surge desde las simulaciones, los encubrimientos y menos desde la impunidad. Un gobierno que miente es un gobierno que no puede impartir justicia.

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