Educación traidora

Mar, 25/08/2015 - 05:00

¿Cuántos de nosotros somos hoy lo que entonces imaginamos? ¿Por qué, una vez que externamos nuestro deseo de ser astronautas o lo que fuera que quisiéramos ser, ni la familia ni la escuela hicieron lo posible para que cada cual alcanzara sus sueños?

En lugar de eso, recibimos un contundente: “¡Callate, siéntate y aprende!” Nos convertimos en máquinas de memorizar tablas de “mortificar”, fechas de hechos históricos —muchos de ellos, mitos— y nombres de personajes acartonados e inverosímiles, en simplificadas versiones de héroes o villanos. Puros datos inútiles para la vida diaria.

Vista así, la educación constituye una gran traición al deseo infantil por hacerse de un saber y un lugar en el mundo. Desde luego que sería bueno que el abanico de oportunidades incluyera opciones más allá de astronauta o bombero, pero eso no es sino una falla de los adultos, que fincan con más sentido común que razonamiento su visión de la realidad.

En las escuelas públicas mexicanas el inicio de clases debería ser distinto pues, según las versiones oficiales, la reforma educativa es ya un hecho y el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) va en aumento; sin embargo, la mayoría de los educandos enfrentará, otra vez, los inconvenientes que provocan las deficiencias de enseñanza y la relativamente nueva forma de discriminación digital.

México vive un marco de violencia escalada que prácticamente ya invadió todo su territorio impactando en todos sus estratos sociales. Ante ello, es imposible sustraerse a la mención respecto de cuáles fueron las razones que el gobierno federal, desde hace por lo menos cuatro sexenios, ha esgrimido para eliminar materias como civismo o filosofía en primaria, secundaria y bachillerato.

En la era digital, los modelos educativos deberían responder por la formación y consolidación de una cultura ciudadana equiparable con la ciencia y la tecnología, pero apegado también al resto de los saberes provenientes de las humanidades y las ingenierías.

Según datos publicados por la AMIPCI, dos terceras partes de la población carecen de las vías suficientes para ingresar a la era digital, lo cual propicia nuevas formas de discriminación.

Durante el periodo lectivo que inició ayer, los planteles de educación pública serán lamentable escenario en el que modelos educativos de hace 200 años intentarán conducir a jóvenes del siglo XXI en la construcción social de la realidad; y lo harán con diseños instruccionales en los que de modo muy tímido se asomarán las nuevas tecnologías y la enseñanza en línea.

 
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