Riesgos y cuidados en la temporada de calor

La observación de que algunas enfermedades se relacionan con los cambios de estación fue hecha desde los tiempos de Hipócrates, y ahora sabemos que las altas temperaturas elevan los niveles de ozono y de partículas contaminantes, que en la primavera aumentan los niveles de rayos ultravioleta y las concentraciones de granos de polen, y que es más fácil la contaminación de alimentos porque los virus, parásitos y bacterias se reproducen más fácilmente.

Con todo lo anterior, las personas que padecen enfermedades cardiovasculares, respiratorias o alérgicas, pueden agravarse o morir si no extreman cuidados; aumenta el número de enfermedades e intoxicaciones intestinales, así como los riesgos y daños por exposición prolongada al sol.

Por si fuera poco, debemos tener en cuenta otra realidad para la cual debemos estar atentos y preparados: el calentamiento global comienza a afectar a todos los habitantes del planeta de una forma u otra. En las grandes urbes, como la ciudad de México, el aumento de la temperatura es mayor debido a que el asfalto absorbe más el calor y por la deforestación. En todo el país, la temporada cálida es más prolongada y caliente, hay más zonas con sequía, los huracanes y lluvias son más intensos y las inundaciones y desgajamiento de cerros más frecuentes.

La realidad del cambio climático nos debe invitar a la reflexión para que aprendamos y tengamos actividades que conserven mejor el ambiente y también para proteger más nuestra salud. No des por hecho los cuidados de la temporada, enseña a tu familia a protegerse y juntos practiquen las siguientes medidas.

Protégete del sol

Los rayos ultravioleta son radiación que recibimos del sol, y en exceso causan problemas. En el DF, la exposición es más alta porque estamos a más de 2 mil metros sobre el nivel del mar. Los efectos de los rayos ultravioleta van desde afectar el sistema inmunológico y envejecer prematuramente la piel, hasta causar cáncer de la piel y pérdida de la visión por cataratas.

Para limitar la exposición al sol, viste ropa clara, ligera que cubra de preferencia tus brazos; usa protector solar de más de 30 SPF, busca estar bajo la sombra y si caminas o tienes que exponerte al sol, usa sombrero que proteja los ojos, las orejas, la cara y la nuca, así como lentes solares. Los niños también deben protegerse del sol, ya que son los más susceptibles y con el tiempo su salud se afecta más.

Evita intoxicaciones alimentarias y deshidratación

Refuerza la higiene en la preparación de alimentos, asegúrate de cocer bien carnes, aves y pescado, y si queda comida guárdala en el refrigerador de inmediato. No compres comida en lugares donde no pueda ser conservada y esté expuesta al medio ambiente. Bebe agua simple con frecuencia y evita tomar refresco, bebidas azucaradas o con alcohol, ya que aumentan la deshidratación.

En caso de diarrea, toma suero oral y si es abundante o se presentan signos de deshidratación, principalmente en niños menores de cinco años o adultos mayores, acude con el médico.

Cuídate más si hay precontingencia o contingencia ambiental; mantente informado y al pendiente de los comunicados de la comisión ambiental sobre los niveles de rayos ultravioleta, partículas suspendidas y ozono, y sigue las recomendaciones.

Toma en serio tu salud y cuídate.

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