Un trienio para mejorar la seguridad

Jue, 24/09/2015 - 05:00

El próximo mes de diciembre el presidente Enrique Peña Nieto cumple tres años al frente del gobierno federal. Hoy, observamos que se han dado pasos fundamentales para combatir al crimen organizado, la delincuencia y la violencia.

El México de hoy es muy distinto al que nos encontrábamos en el año 2012. La muestra es que se han capturado a 92 de los 122 delincuentes más peligrosos del país. Las organizaciones delictivas “Caballeros Templarios” y “Guerreros Unidos”, prácticamente se encuentran desmanteladas, con lo cual se ha podido recuperar la legalidad en los estados de Michoacán y Guerrero.

A partir de la intervención de las fuerzas federales en Nuevo León, Sinaloa, Chihuahua y Tamaulipas, se ha logrado reducir significativamente los ilícitos relacionados con el narcotráfico. Sin duda, la región norte del país empieza nuevamente a ser segura, atractiva y aún más prospera.

La actual administración ha dado cuenta de que no se improvisa para lograr un México en paz. Gracias a la implementación de una política de seguridad basada en la prevención y la inteligencia, los homicidios han disminuido en 30% y se encuentran en los niveles más bajos de la última década.

Aunque las cifras de secuestro dependen mucho de las denuncias, éstas muestran una disminución de 35% con respecto al sexenio anterior. En tan sólo dos años se han podido reducir los delitos que más dañan a la sociedad, por ejemplo, las extorsiones y el robo común experimentaron un decremento de 33 y 20%, respectivamente.

A la mitad del sexenio tenemos buenos resultados pero todavía insuficientes. El crimen de los 43 normalistas en Iguala, la fuga de Joaquín Guzmán Loera, la activación de alertas de feminicidios en algunas entidades, así como otros delitos de alto impacto como la corrupción, evidencian sólo algunas prioridades que el Estado mexicano deberá afrontar en el próximo trienio.

Estos hechos nos obligan a fortalecer nuestras instituciones a través de cuatro pilares fundamentales. Primero, es necesario que el Congreso de la Unión apruebe una legislación que nos permita combatir la infiltración del crimen organizado en los gobiernos estatales y municipales; segundo, contar con una ley para la búsqueda de personas y desaparición forzada; tercero, se modernice el sistema penitenciario para asegurar que cumpla con su misión de readaptación social y se inhiba la corrupción en el interior de las cárceles; y cuarto, se fortalezca la articulación de las acciones de las fuerzas federales y locales en la persecución de ilícitos a través del mando único policial.

Construir una seguridad duradera no es una labor sencilla y no es una responsabilidad exclusiva del gobierno federal, todo lo contrario, implica una suma de voluntades que involucra a jueces, gobernadores, presidentes municipales, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos.

Mientras el Estado camine como uno solo, sin mezquindades, estaremos en condiciones de ofrecer a la sociedad soluciones eficaces y seguir avanzando como ahora para mejorar la seguridad pública. Esa será la tarea durante los siguientes tres años y la meta a cumplir al concluir el sexenio.

*Senadora de la República
Presidenta de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables.
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Facebook: liliamerodioreza
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