¿Vuelve a la carga el VIH?

Mar, 24/02/2015 - 05:00

En el equipo científico cubano están: Ana Beatriz Pérez Díaz, Lissette Pérez Santos, Vivian Kourí Cardellá y Yoan Alemán Campos, y contaron con la colaboración de sus colegas de la Universidad de Liege, Bélgica.

La doctora Kourí dijo que: “Se analizaron un total de 95 infectados, divididos en tres grupos de control: el primero compuesto por 52 individuos considerados como progresores rápidos a sida en menos de tres años; otro de 21 personas con igual tiempo de infectadas con VIH pero sin indicadores clínicos, virológicos, ni inmunológicos de progresión a sida y el último, de 22 pacientes entre siete y nueve años diagnosticados con el VIH y que marcaron sida al momento del diagnóstico”.

Lo anterior llevó a la detección de una cepa del VIH, la CRF19, mucho más agresiva y rápida. CRF19 representa entre 17% y 20% de los subtipos de VIH que hay en Cuba; su origen es africano y se cree que llegó a la isla debido a la intensa presencia de médicos y militares cubanos en aquel continente.

Como se sabe, el VIH no se reproduce por sí solo, requiere introducir su código genético en alguna célula específica —en este caso, las CD4, encargadas del sistema inmunológico—, esto lo hace mediante anclajes proteínicos que tiene en su superficie y que se ensamblan a ciertas proteínas de la membrana celular. Pasado un tiempo, el virus cambia sus características (muta) y entonces usa otro tipo de correceptores proteínicos para acelerar su reproducción.

La cepa CRF prácticamente se brinca esta parte y se va directo a la transición, acortando la fase asintómatica (que puede durar varios años), de modo que los infectados desarrollan la enfermedad antes de que puedan percatarse de su condición, lo cual, además, los imposibilita para beneficiarse de los tratamientos que actualmente han hecho de esta pandemia una enfermedad crónica y controlable.

Lo que esto puede significar para los sistemas de salud de países como Cuba o México —entre los cuales es muy intenso el intercambio turístico, por ejemplo— alcanza diversos aspectos. Uno de ellos, quizá el más urgente, es revalorar cuanto antes las campañas de prevención, pues dado que los tratamientos antirretrovirales tipo coctel han sido muy exitosos para controlar la enfermedad y hacerla transitar de una genuina sentencia de muerte, en los años 80 y 90, a un mal crónico y controlable, con buena calidad de vida, es justo y necesario redoblar esfuerzos para alcanzar la meta de cero nuevas infecciones y cero defunciones.

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