Sexualidad con déficit de atención

Mié, 23/10/2013 - 05:00

La sexualidad humana se rige por muchas cosas, entre ellas, la cultura, la educación y, por supuesto, el estado neurológico de las personas. Cuando existen alteraciones en este último, la sexualidad, tanto en su manifestación como en su aprendizaje, se altera.

Una persona con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es mucho más propensa a tener relaciones sexuales tempranas, sin protección, padecer alcoholismo y fumar, cambiar constantemente de pareja y no comprometerse ni con su trabajo, estudios o relaciones personales.

El llamado TDAH, explica el doctor Juan Carlos Pérez Castro, es un problema neurobiológico que tiene que ver con la zona de los frontales del cerebro para mantener la atención en niveles funcionales.

Es decir, la persona tiene una dificultad real de poder atender por lapsos largos de tiempo y poner su atención en cualquier actividad, incluido el conocer, ya que “deteriora lo académico, entendiendo esto por el cómo se conoce y cómo se responde al conocimiento, lo que altera la conducta”.

Este trastorno afecta en particular la sexualidad de las personas porque es un factor de riesgo real y quienes lo padecen presentan más lentitud en su desarrollo de maduración, lo que las hace tener experiencias sexuales precoces.

“Un adolescente de 14 años con TDAH, al estar con otras personas de su misma edad, querrá experimentar igual pero, su madurez es la de un niño de 11, lo cual implica que esa experiencia no será experimentada igual”.

Por ello, no es en vano que estas personas sean más propensas a tener relaciones sexuales tempranas, no usen condón ni métodos anticonceptivos cuando no han tenido una educación sexual más puntual que el común de los niños con este problema.

De hecho, como dice Pérez Castro, también presentan mayor ansiedad, lo que los hace propensos a consumir alcohol y drogas. “A esto niños hay que hablarles de sexo tres o cuatro veces más que a los demás, porque su atención se pierde rápidamente”.

Sin embargo, los niños que tienen un tratamiento multidisciplinario y son diagnosticados a tiempo tienen la oportunidad de desarrollar una vida sexual 100% sana y responsable, “es más fácil detectar el TDAH de los seis a los 11 años, y de los 20 a los 30 años. Entre los 11 y los 20, así como después de los 30, aunque la persona sabe que lo tiene, está consciente de que no es correcto dejar las cosas a medias, beber, drogarse o ser inestable emocional, pero es más complicado que lo acepte y más aún, que acuda a terapias.

El tratamiento correcto conlleva la parte farmacológica, la sicológica y de educación o adiestramiento de los padres, “el tratamiento adecuado hace que la persona tenga una vida estable y que en el futuro pueda, si tiene hijos y heredan este trastorno, ayudarles y darles un educación adecuada donde está incluida su vida sexual”.

Evidentemente, los adultos que lo padecen y no llevan tratamiento presentan una gran inestabilidad en sus relaciones amorosas, lo que además puede ser motivo de mayor frustación y angustia.

“Algunos casos de eyaculación precoz están asociados al TDAH; sin tratamiento para este último, el hombre se puede sentir doblemente frustrado y desesperado, primero por el propio trastorno y después por su disfunción sexual, que además afecta otras áreas de su vida”, dice el experto.

El 75% de las personas que lo tienen lo heredan a sus hijos y 80% de los casos persisten en la adolescencia y madurez. También es tres veces más frecuente en varones que en niñas; sin embargo, sólo 10% de los menores de 17 años reciben atención especializada en nuestro país.

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