El placer escondido

Vie, 23/08/2013 - 05:00

El masaje erótico no acaba en la parte superior del cuerpo; los brazos, las nalgas y sobretodo las piernas son puntos erógenos que ayudan mucho a la excitación, si se saben tocar.

Para masajear los brazos es mejor empezar sentándose al lado de la pareja; se toma la mano izquierda poniendo la derecha sobre su palma con los dedos en dirección al hombro, se regresa suavemente desde la muñeca hacia el codo antes de bajar de nuevo por el brazo y se repite dos veces.

Después se ponen las manos paralelas sobre los antebrazos y se asciende hasta el hombro ejerciendo una presión constante, al bajar se relaja la presión, esto se puede repetir varias veces.

El masaje en esta zona se termina colocando la mano derecha de la pareja entre las de quien da el masaje y se masajea la palma con los pulgares y se desliza todo el índice entre sus dedos, lo mismo se repite con el brazo derecho.

Los brazos tiene muchas zonas erógenas como son los pliegues en la parte interior del codo, los puños y las manos, de hecho las puntas de los dedos muy raramente las tomamos en cuenta y son altamente erógenas.

El mejor momento para un masaje de este tipo es cuando queremos extender en la persona la sensación de placer sobre todo si se usa la punta de la lengua entre los dedos y se besan las puntas. El masaje erótico en esta parte refuerza los sentimientos de vínculo en la pareja uniéndolos más.

Las nalgas son otra zona erógena que con un masaje erótico efectivo predisponen el cuerpo al sexo. Por ello, saber cómo tocarlas es muy importante.

Quien da el masaje se coloca a horcajadas justo debajo del trasero de la pareja que se recuesta bocabajo. Las palmas se colocan sobre las palmas y se masajean con movimientos circulares cada vez más amplios.

La presión se va acentuando y se pasa al otro lado; después, con la ayuda de los pulgares, se forma un “rollo” con la piel y se remonta hacia el coxis alternando ambos lados.

En ambos sexos es una zona muy erógena, en los varones en especial estimulan los punto de excitación como la próstata e incrementa la producción de testosterona que está alrededor del coxis y cerca del ano.

El masaje en esta zona sólo se debe hacer cuando la pareja tiene plena confianza como para dejarse mirar y tocar, ya que es una zona delicada que no todos gustan de exhibir en las primeras citas. Las caricias ligeras con la punta de los dedos bastan para estimular los muslos también.

Otra zona que no se debe dejar de lado son los pies. Estos, además de fetiches en muchas personas, son altamente eróticos. La colocación es importante, por ello hay que colocar un cojín debajo de las rodillas y con un poco de aceite en las manos se toma el pie con ambas manos y se hacen movimientos circulares con el pulgar en el tobillo en el sentido de las manecillas del reloj.

Esto se hace en ambos pies, después se ponen los tres primeros dedos en la mano sobre el tobillo externo y se dibuja círculos lentamente primero en un sentido y después en otro y, por último, en forma de ocho mientras se varía la presión y amplitud de los movimientos.

En los pies hay cuatro puntos de estimulación sexual relacionados con los genitales, así el masaje erótico relaja y excita, lo que da un doble beneficio.

Los dedos de los pies son muy susceptibles a reaccionar con la humedad, por lo que lamerlos, besarlos y chuparlos aumenta el erotismo y la excitación.

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