Alergia a leche de vaca

Lun, 21/10/2013 - 05:00

La leche es el alimento por excelencia de los recién nacidos; primero la tienen como comida exclusiva al menos los primeros seis meses de vida y después llegan a adaptarse al lácteo de vaca, pero hay algunos pequeños que no la toleran.

Para ellos, que padecen alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV), ha sido preparada una leche que incluye el lactobacillus rhamnosus GG (LGG), el probiótico más estudiado.

El asunto es que los pequeños que son diagnosticados con APLV y no reciben lactancia materna exclusiva, en su mayoría deben recibir como primera opción una fórmula extensamente hidrolizada que haya demostrado ser hipoalergénica, lo que significa que son capaces de no despertar reacciones alérgicas en más de 90% de los casos.

Una opción

Solange Heller, integrante de la Academia Mexicana de Pediatría, explica que los niños alérgicos a la proteína de la leche de vaca que son tratados con una fórmula hipoalergénica a la que se le ha agregado el lactobacillus GG o se supone que la han tomado, desarrollan tolerancia al lácteo en menor tiempo, en comparación a aquellos que han ingerido una fórmula hipoalergénica regular.

La farmacéutica Mead Johnson Nutrition presentó su más reciente innovación para el tratamiento nutricional de los niños que incluye probióticos, microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, brindan beneficios a la salud de las personas.

El LGG es el probiótico más estudiado y ha demostrado recientemente que favorece la respuesta inmune y la tolerancia más temprana a la proteína de la leche de vaca cuando se agrega a una fórmula de caseína extensamente hidrolizada como parte del tratamiento de niños con APLV.

Modificando la microflora intestinal

Estudios muestran que la microflora intestinal contribuye de manera fundamental al desarrollo de la tolerancia a los antígenos de los alimentos. Se han observado diferencias en ella en pacientes alérgicos e individuos sanos.

El aumento de bacterias o lactobacilos “benéficos” en la microflora intestinal muestra una correlación con la protección contra el desarrollo de esta enfermedad en pacientes sanos. Una estrategia para lograrlo es a través de la modificación de la microflora intestinal, mediante el uso de prebióticos y probióticos.

Las alergias alimentarias, entre ellas a la proteína de la leche de vaca, pueden tener un profundo impacto en la calidad de vida de los pacientes y sus familias.

“La realización de un diagnóstico temprano y ofrecer un tratamiento oportuno contribuyen a disminuir de manera significativa el impacto en la calidad de vida del paciente”, comentó Jorge Higuera, director Médico Asociado para Latinoamérica de Mead Johnson Nutrition.

“La alergia a la proteína de la leche de vaca se presenta casi siempre antes del primer año de edad y en la mayoría de los casos desaparece conforme el paciente va creciendo”, menciona Carlos León, participante en el Colegio Mexicano de Pediatras Especialistas en Inmunología Clínica y Alergia.

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