Obesidad infantil, la gran amenaza

Mar, 21/07/2015 - 05:00

Mucho se ha dicho sobre los efectos nocivos de la obesidad infantil, las numerosas enfermedades y complicaciones que provoca, y sobre su efecto en la calidad y esperanza de vida que lleva a una muerte prematura. Lo más probable es que un niño obeso, sea un adolescente y un adulto obeso, pero aún si se logra bajar de peso, las consecuencias negativas de la obesidad en la niñez persistirán a lo largo de todo la vida.

Como bien lo ha dicho la Directora General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ninguna generación de padres quiere ver a sus hijos sufrir a causa de enfermedades relacionadas con la obesidad; los padres quieren dar a sus hijos alimentos y bebidas que redunden en beneficio de su salud, no que la destruyan. Pero el ambiente en el que vivimos les da mensajes confusos y no los ayuda a tomar las mejores decisiones.

Para la OMS, uno de los retos más importantes que deben asumir los gobiernos y la sociedad, son las medidas para disminuir la obesidad y ofrecer a los niños la oportunidad de crecer sanos y fuertes para que desarrollen todo su potencial físico e intelectual.

En México, según la Encuesta Nacional de Salud 2012, el 34.4% de los niños/as de 5 a 11 años padece sobrepeso u obesidad, esta prevalencia es 28% mayor que en el año 1999 y significa que en nuestro país la presentan alrededor de 5.6 millones de pequeños. Adivina cuál es la entidad con mayor obesidad en el país.

Todo mundo sabe que comer menos y hacer más ejercicio es la clave para un peso adecuado, pero ¿Por qué en lugar de bajar, aumenta la epidemia de obesidad?

Mucho tiene que ver un ambiente obesigénico, lo más fácil de comprar y de comer son las golosinas, los refrescos, la chatarra y la comida rápida. En muchos lugares son incluso la única opción. Cualquier celebración y festejo para los niños (cumpleaños, Reyes, día del niño o Halloween), es un pretexto para aumentar el consumo de grandes cantidades de golosinas y comida de baja calidad.

Muchos de los factores que contribuyen con la obesidad infantil no están en el sector salud, se encuentran también en los sectores de economía, agricultura, transporte y educación por mencionar los principales, para sumarlos se necesita de una verdadera voluntad política de los gobernantes.

Vivimos en un mercado globalizado de alimentos y bebidas en el que la industria prácticamente nos vende lo que quiere: mucha grasa, azúcar o sal, un sabor que se sienta agradable y pocos nutrientes. Es por eso que una de las medidas importantes es la regulación de los alimentos y otra elevar los impuestos a la comida chatarra. Al mismo tiempo deben estar más disponibles opciones sanas y a precios accesibles de alimentos.

Para la OMS, gobiernos y sociedad tenemos una responsabilidad moral, la obesidad no está bajo el control de los niños o por los estilos de vida que eligen, es por el ambiente que es creado por la sociedad y por la falta de políticas de los gobiernos.

A grandes males, grandes remedios, el problema de la obesidad requiere más dedicación y acción.

Es el Distrito Federal el que tiene la mayor prevalencia de obesidad infantil en el país.

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