Tacones altos, tentación de riesgo

Mar, 21/05/2013 - 00:00

Los zapatos no siempre hacen que una mujer ponga los pies en la tierra, incluso se puede decir que las hay que los prefieren de tacón muy alto para lucirse en todo momento. Pero usar este tipo de calzado puede tener efectos malos.

Un estudio de la Universidad de Jyvaskyla (Finlandia) publicado en el Journal of Applied Physiology indica que los tacones altos cambian el mecanismo básico de la forma de caminar de las mujeres, lo que provoca dolores y otras complicaciones.

Paso firme

Aunque mucho se hable de lo perjudicial de los tacones de altura, casi ninguna mujer se resiste a su encanto, escena en la cual Gloria Newell, especialista en baropodometría y directora General de Piedica, pregunta: ¿han pensado en el esfuerzo al que someten sus pies cada vez que calzan unos tacones?

Esto porque, subraya, el pie “es una estructura que contiene 26 huesos responsables de soportar todo el peso de una persona”.

A este complejo entramado hay que añadir más de 100 tendones, articulaciones, músculos y nervios que envían esa sensación de dolor cuando llevamos largas horas en las alturas.

La experta añade que los pies tienen su propio mecanismo de defensa, ya que se adecuan a la superficie que pisamos: desde la arena blanda de la playa hasta las rígidas aceras de la ciudad es necesario llevar un calzado correcto que incremente esta adaptabilidad.

Recomendaciones elementales

El uso habitual de tacones demasiado altos puede traer desagradables consecuencias si antes no preparamos bien los pies, tales como lesiones y dolores crónicos de espalda, mala circulación sanguínea, juanetes, dedos en martillo, explica la especialista Newell.

Al momento de elevar tanto el talón (10 centímetros o más), la persona se acostumbra a caminar con el pie levantado todo el día, por lo que el tendón de Aquiles va perdiendo elasticidad, es decir, se va encogiendo.

Las mujeres, sugiere, deben usar tacones de forma selectiva y tomar ciertas medidas que les ayuden a tener la opción de ponerse los zapatos que quieran el mayor tiempo posible. Por ejemplo, dice, si se va a caminar mucho, lo mejor es llevar un par de zapatos bajos y cómodos en la bolsa.

Caminar descalza cada vez que sea posible es otra sugerencia de la especialista, quien pide evitar a toda costa el calzado puntiagudo con tacón de aguja, ya que los pies sufren porque aprietan los metatarsos.

“Cuanto más ancho sea el tacón, más aumenta la superficie de apoyo y el esqueleto se sostiene mejor”.

Las personas deben realizarse un estudio baropodométrico computarizado y análisis estáticos y dinámicos de las presiones plantares tanto en posición erecta como durante el ciclo de la marcha.

Usar plantillas personalizadas, dice, ayuda a estabilizar la pisada, y “en Piedica las fabricamos acordes a los problemas de cada persona, basadas en los estándares de la perfecta biomecánica de un pie, y a partir de ahí las personalizamos para que el apoyo sea el adecuado”.

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