Regreso a la escuela sin ansiedad

Mar, 20/08/2013 - 05:00

Para algunos niños, volver a la escuela después de las vacaciones de verano es emocionante. Para otros, el regreso a clases los llena de ansiedad y preocupación. Esto sucede con los niños más pequeños, aunque los adolescentes no se salvan de experimentar cierta ansiedad. En general, el nerviosismo se debe a la novedad y la incertidumbre del nuevo ciclo escolar. No saben con qué se encontrarán, cómo serán sus compañeros de clase y su profesor. Es algo parecido a lo que muchos experimentamos al inicio de un nuevo empleo.

Diferentes edades, diferentes inquietudes

Las preocupaciones de los niños varían de acuerdo con su edad y grado escolar. Los niños en preescolar resienten la separación de los padres para asistir a la escuela. Los niños de primaria están más preocupados por cuestiones sociales: "¿Tendré un maestro duro o amable?", "¿Qué tal si no puedo hacer amigos en mi grupo?" o "¿Con quién voy a convivir en el recreo?". Los adolescentes se preocupan por su imagen ante los demás o por si podrían ser objeto de "bullying".

¿Cómo reconocer la ansiedad?

La perspectiva de volver a la escuela lleva a los niños, sobre todo los que tienden a ser ansiosos, a experimentar algunos de los siguientes síntomas: mariposas en el estómago, preguntas constantes, silencios más frecuentes de lo común, pérdida de apetito, inquietud, irritabilidad y problemas para dormir.

¿Cómo puedes ayudar a tus hijos?

Visita la escuela. Hacer una visita a la escuela antes de que comiencen las clases reduce la ansiedad del niño. Conocer a su profesor antes del primer día de clases le da seguridad y confianza. Si es posible, recorran toda la escuela y sobre todo el salón de clases de tu hijo. Si es posible, junto con tu hijo, ayuda a decorar el aula.

Acércarte. Habla con tu hijo acerca de sus emociones con respecto al regreso a clases. Al hacerlo, es importante que valides sus emociones. Si te dice que tiene miedo o que está nervioso, evita decir de inmediato algo como "No te preocupes" o aún peor "No, no tienes miedo". Este tipo de frases invalida sus sentimientos y le hace creer que no está bien sentirlos. En lugar de enviar estos mensajes, escúchalo e indaga cuáles son las razones por las que se siente afectado. Algunas frases que podrías utilizar son: "Entiendo que estés nervioso", "¿Qué es lo que te da miedo?" o "Al volver a clases muchos se sienten nerviosos, incluso los maestros".

Inyéctale confianza. Prepárate para contestar sus cuestionamientos. Por ejemplo, ante la duda de si tendrá alguien con quien jugar durante el recreo, ayúdalo a encontrar respuestas. Pregunta: "¿Qué se te ocurre que podrías hacer en ese caso?". Espera sus respuestas y haz sugerencias. De esta manera, juntos encuentran la solución. Muéstrale que confías en sus habilidades para enfrentar cualquier situación. Recuérdale cómo ha lidiado con situaciones similares en el pasado. Para hacerlo, debes mostrarte calmado y optimista ¡y por supuesto, sentirte así!

Celebra. Haz algo especial al final del primer día de escuela o de la primera semana. Una comida que se salga de lo usual, como pizza o hot dogs, indica una celebración. Menciona la razón por la que están celebrando. Festejar el inicio de los cursos hace que los niños asocien la escuela con algo positivo y alegre.

CITA:
"El papel natural del hombre del siglo XX es la ansiedad"
NORMAN MAILER

DATO INTERESANTE:
Blanca Patricia Morales, médico psiquiatra del IMSS, indicó que "entre el 5 y el 8% de los niños pueden presentar el síndrome de estrés postvacacional"

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