Recomendaciones para la familia del paciente crónico

Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS), informó en las Estadísticas Sanitarias Mundiales 2014 que las personas están viviendo más en todas partes y que en promedio la esperanza de vida aumentó 6 años de 1990 a 2012. Sin embargo, vivir más años no siempre se acompaña de una vida plena y con salud hasta el final, con la edad también se elevan los padecimientos crónicos y sus complicaciones.

En uno de cada diez hogares mexicanos vive al menos una persona con discapacidad permanente, el porcentaje de mujeres con esta condición es de 52.4%, ligeramente mayor que en los hombres. Los tipos de discapacidad más frecuente son los problemas para: caminar o moverse 58.3%; ver 27.1%; hablar 15.0%; oír 14.5% y los de tipo mental 11.6%. Es importante echarle un ojo a las principales causas de la discapacidad porque algunas de ellas se pueden prevenir y otras retrasar, estas son: por enfermedad 32.8%; de tipo congénito 26.1%; por edad avanzada 22.6%; y por accidente 17%.

Tener un familiar que necesita de cuidados por enfermedad crónica o discapacidad será cada vez más común, y tal vez un día nosotros los necesitemos también, son situaciones de la vida para las cuales hay que estar lo mejor preparados. Cuando un paciente recibe el diagnóstico de una enfermedad grave o complicaciones como son la demencia, Alzheimer, embolias, amputaciones o ceguera, se genera un cambio en toda la dinámica familiar que muchas veces se debe reorganizar para poder afrontar los cuidados y los gastos que implica la enfermedad. No todos respondemos igual, algunos tendrán problemas para aceptar el diagnóstico, sentimientos de pérdida; otros sentirán enojo o frustración; algunos más tomarán distancia, pero habrá también quien se sienta comprometido o con la responsabilidad y asuma el papel del cuidador principal, la mayoría de las veces una mujer.

Se han identificado momentos críticos que debe afrontar el cuidador de un familiar: cuando el estrés y el agotamiento lo embargan, cuando el enfermo se complica, cuando los otros miembros de la familia no lo apoyan y cuando debe responder ante otros familiares que a veces se convierten en "jueces o supervisores".

No todo es negativo, tener un enfermo crónico en casa también tiene aspectos positivos para los que están alrededor, les permite ser solidarios, crecer en el campo espiritual y emocional, comprender el valor de la familia y de la propia vida. Pero siempre será un reto y lleva al cuidador principal al desgaste, por ello a continuación comparto algunas recomendaciones:
1. El cuidador principal necesita cuidarse más y tiene derecho a tener tiempo libre y distracciones y pedir ayuda a los demás.

2. Ponerse y poner límites, a veces el enfermo quiere más cuidados y atención de los que necesita. Si hay tareas que él o ella puede hacer, es mejor no ayudarle.
3. El cuidador debe dormir suficiente y hacer ejercicio, por ejemplo caminar. Es importante que tenga forma de mantener su salud en el mejor estado posible.

4. Lo más frecuente es que los cuidadores principales comiencen a aislarse, dejen sus aficiones y sientan que su vida se va al mismo tiempo que la del enfermo, por eso es importante poner mucha energía en evitar el aislamiento y mantener las amistades y pasatiempos.

5. Cuando no se tiene el apoyo de toda la familia, lo mejor es buscar un mediador que puede ser el médico, un mejor amigo de la familia o un sacerdote. La idea es que todos comprendan la importancia de la solidaridad y de compartir responsabilidades.

Le seguimos el próximo martes.

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