El megafraude Moradigna (2)

Mié, 19/06/2013 - 06:00

Cuesta trabajo creer que todavía haya gente que después de 14 años de estar pague y pague cuotas en espera de los prometidos recursos para adquirir una casa de la que le hablé aquí en la entrega pasada, no se percate de que es víctima de un fraude millonario. Pero algunos de los correos recibidos por este reportero así lo confirman, no obstante que cada año les dicen que el dinero va a ser entregado y cuando eso no ocurre, los responsables todavía tienen el descaro de pedirles más contribuciones para destrabar trámites burocráticos.

Quizás el conocimiento de la historia de ese engaño les ayude a abrir los ojos.

El origen de lo que deriva en un presumible fraude continuado en perjuicio de por lo menos 100 mil personas —según le relaté en la anterior entrega— se remonta a 1999, año en que nace El Arbolillo, una asociación que se propone ayudar a sus afiliados en la obtención de vivienda. Esa asociación se convierte al año siguiente en Proyecto 2000 y que, finalmente, el 3 de marzo de 2001, se constituye como Provivienda Mexicana AC. Su presidente fundador fue Marco Antonio Barroso Arévalo y llegó a tener 164 mil 478 afiliados, según su último presidente, Juan Carbonell Alatriste.

Como le informé aquí, Barroso Arévalo fue acusado de fraude genérico. En mayo de 2004 entró a prisión preventiva, enfrentó proceso y fue condenado a 50 años de prisión. Su representante legal, Miguel Ángel Ochoa Cruz, aclaró a este reportero que dicha sentencia fue de primera instancia; que fue apelada y revocada en tribunales; que los acusadores de su cliente se ampararon contra la resolución judicial y que Barroso finalmente ganó ese amparo, reparó un daño de 433 mil pesos (no de 114 millones como nos dijeron otras fuentes); salió de la cárcel de Puebla jurídicamente absuelto el 21 de mayo de 2008 y se desvinculó del programa de apoyo a la vivienda. Desde el 21 de marzo de 2003 había dejado la presidencia de Provivienda, de manera que cuando fue detenido ya no encabezaba la asociación civil.

Ésta había elegido como presidente a Juan Carbonell Alatriste y como secretaria a Karina Sánchez de León Rivadeneyra. Esta última —según el coordinador Jorge Luis González Ligonio en declaraciones que le atribuye la página internet de Provivienda (www.provivienda-mexicana.com/comunicados/2006/comunicado2006-12-11.pdf)— convocó a reuniones en Puebla en las que habría sostenido que tenía un poder fiduciario para empezar la entrega de apoyos para vivienda a más tardar en diciembre de 2004. Según González Ligonio, un personaje que fue presentado en una reunión de coordinadores como secretario de Gobernación (obviamente sin serlo), les dijo que cuatro bancos ya estaban autorizados para entregar los apoyos en cuentas que se abrirían en Monterrey, pero que esto sería hasta enero de 2005 mediante el pago de otras cuotas destinadas a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para que se respetara “la apertura del fideicomiso” (¿?).

Pero pasó enero y nada. Sánchez de León Rivadeneyra citó a una nueva reunión el 8 de febrero de 2005 a la que asistió otra vez el supuesto secretario de Gobernación y en la que dijo que, por órdenes de Fox, los bancos no abrieron las cuentas, que el comité de entrega de apoyo para vivienda tenía que constituirse en una nueva asociación civil que se llamaría Moradigna (para lo cual se pidieron cuotas de 10 mil pesos para gastos notariales) y que ella tenía que viajar a España para “firmar un convenio con el Banco Pastor” de La Coruña que sería el que pagara los apoyos prometidos.

Moradigna quedó constituida en febrero de 2005 con De León Rivadeneyra como tesorera. En los días y meses subsecuentes, sus directivos se dieron a la tarea de atraer afiliados de Provivienda y de incorporar nuevos. Para convencer, circularon en el transcurso del siguiente año hasta cinco comunicados atribuidos a José María Arias Mosquera, presidente del Banco Pastor, firmados como presidente del comité de entrega de apoyos para la vivienda, en los que aseguraban que estaba próximo el reparto de los beneficios aunque en los que siempre aducían algún pretexto para no hacerlo. Pero el 18 de septiembre de 2006 el Banco Pastor, en respuesta a una petición de información hecha por Carbonell Alatriste, presidente de Provivienda, negó cualquier relación o trato con Moradigna.

Engaños como éstos han sido la constante durante los últimos 14 años sin que hasta el momento se haya entregado el dinero prometido.

 
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