Votar por la reforma hacendaria es apoyar la privatización del petróleo

Las reformas hacendaria y energética son la misma propuesta. No se pueden abordar por separado. No se pueden disociar. La reforma hacendaria está hecha para hacer posible y viable la reforma energética.

La reforma hacendaria no está hecha para promover políticas sociales. Es falso que la motivación del incremento de impuestos sea para crear un seguro de desempleo y una pensión para adultos mayores.

Esos programas sociales tendrían un costo menor a 1% del presupuesto anual. Podrían realizarse con un ajuste al presupuesto, sin aumentar impuestos.

La reforma hacendaria es para facilitar la privatización del petróleo. Es para contar con recursos que sustituyan las pérdidas de ingresos derivada de la privatización. Por eso, votar por la reforma hacendaria es votar por la privatización del petróleo.

Además, no es necesario aumentar impuestos a la sociedad mexicana.

El gobierno no ha reducido su derroche, despilfarro y privilegios. Siguen los elevadísimos salarios y prestaciones de secretarios, ministros del Poder Judicial y legisladores.

Aumentar los impuestos es refrendar los privilegios. Es seguir manteniendo y alimentando a la élite del poder político. Por si fuera poco, aumentar impuestos en época de recesión es impedir que crezca la economía.

Por eso no se debe aumentar impuestos a los más pobres y a las clases medias. Es más, tampoco se deben incrementar las cargas impositivas a empresarios y empresas.

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