Violencia: el fruto podrido del neoliberalismo

Las reformas estructurales, tanto las impulsadas por Enrique Peña Nieto como las que se aprobaron desde la época de Carlos Salinas, han sembrado la violencia en todo el país. La violencia es el fruto podrido del neoliberalismo, por eso luchar contra la privatización del petróleo es defender la paz.

La sola pretensión de privatizar el petróleo ya está provocando el aumento de impuestos afectando a pequeños comerciantes y empresarios. Si Peña Nieto se sale con la suya y logra poner en manos privadas nacionales o extranjeras el potencial energético del país habrá más pobreza, más violencia y las instituciones serán más débiles para soportar presiones de grupos de interés de toda índole.

Morena es la única fuerza política que está contra todas las reformas estructurales que al día de hoy sólo han significado mayor cobro de impuestos, salarios insuficientes y pérdida de derechos de la población. En cambio, partidos tradicionales —PRI, PAN y PRD— se aliaron para sacar adelante estas reformas que dañan al pueblo de México.

El movimiento que lucha contra la privatización del petróleo y la energía eléctrica también busca que bajen los salarios de los gobernantes, que incrementen las percepciones de los trabajadores, que la juventud tenga acceso a la educación superior y que, en suma, haya paz en el país para que el desarrollo sea una realidad.

En contraste, con las reformas que se han introducido en las últimas tres décadas, las posibilidades de bienestar de la mayoría de la población prácticamente han desaparecido. Cada día los precios de los productos básicos son más elevados, la generación de empleos se ha mantenido por debajo de la demanda y los pocos espacios laborales disponibles son de baja calidad pues no ofrecen derechos mínimos como el acceso a la seguridad social.

A este escenario tenemos que sumar la violencia que se ha incrementado en el país con la implementación de esta política económica y la impunidad que ha crecido señaladamente bajo los gobiernos del PRI y el PAN de los últimos 30 años.

La nación puede ser diferente. Los problemas que la aquejan hoy no son eternos y superar esta situación tiene que ver con que la sociedad evite de manera pacífica que este cáncer que es el neoliberalismo continúe avanzando y destruyendo las expectativas de futuro de la gente.

Por eso es importante que el pueblo decida si se privatizan o no el petróleo y la energía eléctrica. Consultar a la ciudadanía sobre las decisiones de gobierno es un acto de elemental democracia que asegura un clima de paz y gobernabilidad.

Si se entrega el petróleo a manos privadas nacionales o extranjeras habrá más pobreza, desigualdad y violencia. De ahí la importancia de lograr que haya consulta, que todos podamos dar nuestra opinión sobre este tema. Nos vemos en el Zócalo, el próximo domingo 26 de octubre, a las 11 de la mañana, con Andrés Manuel López Obrador, para exigirle a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que autorice la consulta. No hay argumento legal para negarle al pueblo de México el derecho a ser consultado

EDICIÓN

CDMX

10/12/2018

 

DESCARGA EL PDF
EDICIÓN

TOLUCA

10/12/2018

 

DESCARGA EL PDF
EDICIÓN

QUERÉTARO

10/12/2018

 

DESCARGA EL PDF
EDICIÓN

MORELOS

10/12/2018

 

DESCARGA EL PDF

CONVERSACIONES EN FACEBOOK

LO MÁS COMPARTIDO EN VOCES