Ayotzinapa: dos versiones de los hechos, un sólo dolor

A casi un año del lamentable crimen de 43 estudiantes normalistas en el municipio de Iguala, hay dos versiones de los hechos que, si bien coinciden en aspectos básicos, tienen algunas diferencias que deben tomarse en consideración.

Por un lado, se encuentran las conclusiones a las que llega la Procuraduría General de la República (PGR). De acuerdo con la investigación gubernamental, los jóvenes habrían sido ejecutados y calcinados por la organización criminal “Guerreros Unidos” en el basurero de Cocula.

Lo anterior es resultado de una investigación que se sustenta en casi 500 peritajes, en el testimonio de 110 personas detenidas, en evidencia videográfica y telefónica, las opiniones de un centenar de expertos forenses nacionales e internacionales, instituciones académicas como la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad de Innsbruck, y estudiosos en el manejo de fuego del Instituto Mexicano del Petróleo.

Por otro lado, están las primeras conclusiones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, dependiente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que rechaza la versión oficial de que los estudiantes fueran calcinados en el basurero de Cocula.

Más allá de las diferencias de las dos investigaciones, hay un punto en común que las une: los 43 normalistas en efecto sí fueron secuestrados y posteriormente asesinados por narcotraficantes con el apoyo de las autoridades municipales de Cocula e Iguala.

Los próximos meses serán decisivos para conocer la verdad. Por lo pronto, el gobierno federal ha aceptado con beneplácito la investigación realizada por el grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y se ha comprometido a realizar nuevos peritajes para tener mayor certeza de lo sucedido en Ayotzinapa.

Dichos peritajes tendrán que ser de cara a la sociedad. Cada uno de los avances, nuevos hallazgos o la comprobación de hipótesis deberá ser tratado con la mayor transparencia y publicidad; no puede haber lugar a la duda, la especulación o la suspicacia.

El crimen de los 43 estudiantes no es un caso cerrado. Sin duda, las hipótesis aportadas por el Grupo Interdisciplinario deberán ser analizadas, plenamente corroboradas y, en su caso, incluidas por la PGR para llevar a la cárcel a todos los responsables del crimen.

No es momento para rechazar ninguna de las dos versiones. Tanto la PGR como la CIDH son instituciones que en el caso Ayotzinapa sólo tienen como objetivo: esclarecer el asesinato de los 43 normalistas y, con ello, tratar de aliviar el dolor que persiste en los familiares de las víctimas y en la sociedad mexicana.

Mientras la PGR incorpora las hipótesis del grupo de expertos en las investigaciones, las demás instituciones del Estado debemos seguir trabajando para evitar que sucedan nuevas tragedias. Por lo pronto, al Poder Legislativo nos corresponde aprobar un conjunto de reformas para fortalecer la política en materia de seguridad, y un asunto de vital importancia será discutir los términos de la nueva legislación en materia de desaparición forzada, mando único policial y la infiltración del crimen organizado en los gobiernos locales.

*Senadora de la República
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