Hay que cambiar de estrategia

Vie, 17/01/2014 - 05:00

La crisis de seguridad por la que atraviesan Michoacán y otras entidades del país es producto de 30 años de neoliberalismo en México. En estas tres décadas hemos dado cuenta cómo en la medida en la que el Estado mexicano se ha dado a la tarea de desmantelar las instituciones encargadas de promover el bienestar social y se ha desentendido de sus responsabilidades de combate a la pobreza, la violencia y la delincuencia han crecido dramáticamente.

En el lapso gobernado por los neoliberales al tiempo en que desaparecen programas sociales e instituciones encargadas de la justicia social, han aparecido grupos de delincuentes que incrementan su poder en la medida en la que la pobreza se extiende en todo el territorio nacional.

En el campo, desde el sexenio de Carlos Salinas con la reforma al artículo 27 constitucional se dio al traste con el ejido y se abandonó a los productores del campo, lo que dio como resultado el incremento exponencial de la migración.

Hoy México ocupa el primer lugar mundial como exportador de migrantes a EU y, según datos del Inegi de aquel tiempo, Michoacán es el segundo estado que más personas arroja hacia nuestro vecino del norte. El lugar que dejan en las comunidades agrarias los campesinos que emigran es ocupado por los grupos del crimen organizado.

Durante los regímenes neoliberales la corrupción ha penetrado hasta lo más hondo de los organismos del Estado, lo que abrió el margen de impunidad para la delincuencia de cuello blanco y la delincuencia organizada. Al tiempo en que los neoliberales han desmantelado al Estado mexicano han fortalecido el poder de quienes están al frente de la delincuencia organizada.

La militarización como estrategia no solucionará de fondo los problemas por los que atraviesa el país. No funcionó en el sexenio de Calderón y no funcionará en la presente administración porque el fondo del problema es la economía social, las finanzas de las familias, la falta de oportunidades para las y los jóvenes. La estrategia que sigue hoy la administración federal sólo fortalecerá a poderes informales e incrementará el clima de zozobra que se vive en distintos estados del país.

Es inaceptable que la miopía ideológica, la corrupción y la incapacidad de quienes ocupan cargos de poder público en México sea pagada con vidas de civiles e inocentes. Es inadmisible que se pretenda simular en temas tan importantes y que en vez de buscar una solución real se busque sólo ganar la guerra de las percepciones.

Si no se implementa una estrategia que tenga como principales asignaturas el combate y castigo a la corrupción, la reactivación productiva del campo, así como la promoción del empleo bien remunerado y el combate a la pobreza, no habrá solución posible.

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