Las reformas estructurales y el sector empresarial

Las reformas estructurales del gobierno priísta han fracasado. También han afectado a todos los sectores de la población. Ya hemos hablado en otras ocasiones de cómo esto se ve en el crecimiento de la pobreza en un número cercano a los dos millones de personas.

En el ámbito económico, la realidad es que, pese a que el gobierno federal aprobó todas las reformas estructurales, éstas no han rendido ningún fruto y “no se movió México”, al menos no se movió para arriba, si no todo lo contrario, casi se va al despeñadero.

La corrupción y los privilegios han sido la marca de las reformas y del gobierno. Estos vicios le salen muy caros al país, por ello es necesario terminar con asuntos que simbolizan el gasto excesivo en servicios y funcionarios, como sucede con el avión presidencial y los altos salarios y privilegios a diputados y magistrados.

Hace falta acabar con los escándalos, pero sobre todo con los casos emblemáticos de corrupción, como el de la ‘casa blanca’ de Peña Nieto o los ‘moches’ a los diputados que etiquetan recursos. En el país hay un aumento generalizado de la percepción de que la corrupción es parte del ejercicio de gobierno. Sin embargo, no sólo es un tema de percepción, es que hay más corrupción en el país.

En una reunión con representantes de todas las cámaras empresariales, tuvimos la oportunidad de señalar que los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto afectaron gravemente la inversión privada. La izquierda no es un enemigo de los empresarios, es un aliado del sector empresarial porque busca erradicar la extorsión a los negocios y derogar la reforma fiscal.

Habría que pensar en por qué el país no crece, por qué desde 1982 la economía no crece. Y todavía más, ¿cuáles son las reformas que realmente necesita México? Hay que contemplar entre esas reformas: la austeridad del Estado, la reforma contra la corrupción y la simplificación administrativa para ayudar a la inversión. Con todo ello, se evitaría el aumento de impuestos, se daría dinamismo a la inversión privada y se fomentaría la creación de fuentes de empleo. En lugar de recortarle recursos y apoyos al sector productivo hay que recortarles privilegios al sector improductivo del país.

Más allá de aceptar acríticamente que el ‘fantasma’ del populismo es el ‘peligro para el país’, hay que generar un proyecto de consenso y transformación a fondo del país. En esa transformación, el papel de un empresariado comprometido con el crecimiento nacional es fundamental.

En 2006, muchos empresarios cayeron en el falso discurso de que AMLO era un peligro para México. Sin embargo, Calderón y Enrique Peña Nieto perjudicaron al empresariado nacional. Ya es hora de abrir los ojos. Es tiempo de despertar y en el 2018 darle una oportunidad a la izquierda.

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