Aprender a no olvidar

Jue, 15/08/2013 - 05:00

Los pueblos antiguos tenían a los ancianos como fuente de sabiduría; ahora, la ciencia parece confirmar la creencia. Emilio Galván Espinosa, científico del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, cuenta que los procesos de aprendizaje y recuerdo no operan de la misma forma durante toda la vida.

Una realidad es que la capacidad de aprendizaje va disminuyendo conforme avanza la edad de una persona, lo cual dificultad la generación de nuevos conocimientos.

Pero los científicos han encontrado que, contrario a eso, un grupo de neuronas en la región del hipocampo refuerza su comunicación conforme aumenta la edad, lo cual potencializa el proceso de asociación de recuerdos y razonamiento.

Los recuerdos del porvenir

El hombre de ciencia explica que conforme se entra a la edad madura, las neuronas ubicadas en la región CA3, en el hipocampo, pierden facultad de procesar nuevo conocimiento, pero aumentan la asociación de recuerdos o conocimiento adquirido con anterioridad.

Las cosas se dan en dos escenarios. Galván Espinosa cuenta que la reducción en la capacidad de aprendizaje no sucede por igual en todas las personas, pues en aquellas que han tenido una dieta sana y han realizado ejercicios físicos y mentales (lectura, por ejemplo) tarda más en hacerse presente.

En ese sentido, el investigador del Departamento de Farmacobiología del Cinvestav subraya que los malos hábitos de vida impactan negativamente en el metabolismo neuronal, que terminan siendo acumulados en las células y esto, a su vez, afecta en la comunicación entre las neuronas.

Buena vida y memoria viva

Galván Espinosa y su grupo de investigación analizan las causas de por qué los niños y jóvenes tienen mayor facilidad de aprendizaje, pero es la gente madura quien posee mejor capacidad analítica y de discernimiento.

Para estudiar los procesos de comunicación neuronal que ocurren durante el aprendizaje y razonamiento, el grupo del Departamento de Farmacobiología del Cinvestav emplea modelos animales (roedores) que representan los periodos de infancia, adultez y senilidad en los hombres.

El método empleado es estudiar el cerebro del animal para analizar la comunicación entre las neuronas, al medir la cantidad de receptores, células inhibidoras o intensidad de su carga eléctrica.

“Una vez que entendamos qué es lo que sucede en los procesos bioquímicos a nivel neuronal, tendremos la posibilidad de hacer propuestas para revertir el proceso de disminución de capacidad de aprendizaje, como recomendar la administración de fármacos que estimulen a la comunicación entre las células nerviosas”, apunta.

En el mundo son pocas las investigaciones que realizan estudios neuronales tan precisos como los realizados por el Departamento de Farmacobiología del Cinvestav, ya que al emplear técnicas de electrofisiología básica les permite entender los procesos químicos y eléctricos que ocurren en este tipo de neuronas.

Galván Espinosa dice que, de hecho, el grupo de investigación lleva tres años realizando este tipo de pruebas, lo que se traduce en una alta capacidad científica de los investigadores nacionales. El estudio cuenta con la aportación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y, principalmente, del propio Cinvestav.

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