LA RENDIJA
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No le pegue a la niña

Mié, 15/03/2017 - 09:58

La edad de inicio en el consumo de alcohol se sitúa en los 12 años, la de inicio en el tabaco, a los 13, al igual que las drogas. Pero así como baja la edad de entrada a las drogas, México sigue siendo “líder” en embarazo adolescente. Y también en adolescentes y niños reclutados por el narcotráfico. En niños “sicarios”, en deserción escolar. En “ninis”.

Frente a esto, la mayor parte de las familias buscan prevenir peligros, que el hijo o la hija no “se desvíe del camino”. Que no deje la escuela, que no se vaya con el novio, que no se junte con los mariguanos del barrio. Y muchos buscan prevenir por medio de “una nalgada a tiempo”; en nuestro país todavía es tolerado el uso de castigos físicos en los niños.

Sin embargo, la abrumadora mayoría de educadores y expertos son enfáticos: los castigos físicos no ayudan a educar. Lo único que propician es que el niño o adolescente tenga miedo de sus padres, crezca el resentimiento, se aleje de ellos y, paradójicamente, lo acerque a los peligros que temen sus papás.

Un niño golpeado hablará menos con sus padres, confiará menos en ellos. Un niño golpeado es más vunerable a ser enganchado por criminales de cualquier tipo.

En Estados Unidos, hay estudios que señalan que es la población afroamericana la que más golpea a sus hijos. Este grupo comenzó a golpear a los niños, paradójicamente, cuando fue esclavizado. Los esclavos aprendieron que la única forma de “educar” en cautiverio era golpeando.

Lo mismo ocurrió en América. La antropóloga Eleanor Leakock rescató del diario de un jesuita lo que ocurrió cuando los franceses colocaron un puesto de avanzada en América del Norte y entraron en contacto con un grupo indígena, los naskapi. Según narra la autora, los franceses estaban impresionados por el sentido de cooperación de los naskapis, pero les escandalizaba su “falta de moralidad”, y que se rehusaban castigar a sus hijos. Los jesuitas decidieron cambiar todo eso, y su mayor victoria fue la de persuadirlos de golpear a los niños para su “educación”. Lo consideraron de tal relevancia que el jesuita narró el primer castigo corporal a una niña, realizado enfrente de todo el pueblo.

El dar palizas a los hijos fue una herencia de la esclavitud; no de la libertad. Sirve para criar esclavos, no hombre y mujeres libres.

GLOSARIO DE SUPERVIVENCIA. Castigo corporal: sentencia de esclavitud.

 

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