No era penal… de alta

Mar, 14/07/2015 - 05:00

En el documento Innovaciones en el Diseño y Construcción de Túneles (http://goo.gl/gbExLb), Clemente Poon Hung, maestro en Administración de la Construcción, describe las innovaciones aplicadas en el diseño y proceso de construcción de los Túneles de la Carretera Durango-Mazatlán, inaugurada en 2013.

Clemente Poon advierte que para construir un túnel hay que levantar estudios geológicos, geofísicos y geotécnicos, así como el trazo que ha de seguir y el plano topográfico del sitio debajo del cual se va a horadar.

Los estudios geológicos implican una serie de actividades, como levantamientos fotogeológicos para identificar las características principales del subsuelo: fracturas, seudoestratificaciones e hidrología.

Los geofísicos se levantan con el fin de conocer aspectos como las características del subsuelo, a través de métodos de resistividad; uno de ellos es el sondeo eléctrico vertical (SEV).

Los geotécnicos son pruebas de índice y mecánicas. Las primeras sirven para conocer el peso y volumen de la roca a penetrar. Las segundas, para calcular la resistencia a la compresión simple y controlar la capacidad de carga.

Como se ve, hacer un túnel para salir de un inmueble cualquiera por una vía distinta a la usada para entrar no es un asunto que se le pueda encargar a un aficionado.

El túnel por el que supuestamente se fugó ‘El Chapo’, y que se cree tardó seis meses en consumarse, tiene la mitad de longitud de una de las estructuras del Túnel Sinaloense del que habla el maestro Poon, y que requirió el trabajo de 3 mil 500 obreros durante 10 años.

El penal de máxima seguridad del Altiplano tiene una superficie total de 260 mil 000 m2, pero la prisión se ubica en 28 mil m2, lo demás son áreas de seguridad, sala de espera y estacionamientos; dispone de altas torres de vigilancia, paredes de concreto de casi un metro de grosor, celdas individuales con un promedio de 12 vigilantes para cada uno de los reos y área restringida de telefonía celular hasta por 10 kilómetros.

Dado que las fugas penitenciarias más antiguas y socorridas han sido a través de túneles, las prisiones de máxima seguridad incorporan también en su construcción basamentos inexpugnables y sistemas de radar para identificar las vibraciones que necesariamente provocan las maquinarias de perforación, incluso si el hoyo se hace sólo con pico y pala. Pareciera que la de Joaquin Guzmán Loera fue una fuga ‘chapada a la antigua’.

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