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'El Cuau' y su guardia de élite

Lun, 14/03/2016 - 04:00

Después del asesinato de la alcaldesa de Temixco, la perredista Gisela Mota, ocurrido el 2 de enero pasado un día después de que rindiera protesta en ese municipio morelense, el ídolo del balompié mexicano y presidente municipal de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco, recibió amenazas de muerte de grupos de la delincuencia organizada.

Tras conocer de los amagos, la Secretaría de Gobernación consideró que se trataba de amenazas reales e inminentes y luego de evaluar los riesgos para Blanco y su gente, solicitó a la Secretaría de la Defensa Nacional protección militar para el munícipe.

Así, desde el 7 de enero pasado, el ex futbolista es escoltado por fuerzas especiales del Ejército. Su círculo de seguridad está formado por un pelotón de entre nueve y 11 soldados que se mueven, regularmente, en dos camionetas Ford 350 matrículas 7004317 y 7004310.

Ese pelotón pertenece al Cuarto Batallón de Fuerzas Especiales de la 24 Zona Militar, con sede en Cuernavaca, que pertenece, a su vez, a la Primera Región Militar con sede en la Ciudad de México.

Cuando Cuauhtémoc Blanco vino a la Ciudad de México el pasado 4 de marzo para jugar su partido de despedida con el América, se sumó a su círculo de seguridad un segundo pelotón perteneciente al Primer Batallón de Fuerzas Especiales con sede en la 25 Zona Militar de Puebla.

No sólo llaman la atención el aparatoso despliegue y la confirmación de amenazas reales de muerte contra el ovacionado futbolista. También lo hacen el hecho de que la custodia sea proporcionada por soldados de élite, lo que corrobora el tamaño del amago y la confirmación de que Blanco sea uno más de los personajes que reciben o han recibido este tipo de protección. Es el caso de los gobernadores de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú (cuyo hermano fue asesinado cuando era candidato del PRI al gobiernos del estado); Coahuila, Rubén Moreira (a cuyo hermano Humberto, ex gobernador de la entidad, le mataron un hijo); Nuevo León, Jaime Rodríguez "El Bronco" (llegado al poder como candidato independiente); Chihuahua, César Duarte (quien sufriera hace unos días un accidente en helicóptero); Sinaloa, Mario López Valdés; Baja California, Francisco Vega de Lamadrid y Durango, Jorge Herrera Caldera.

Los soldados de élite que dan o han dado protección a políticos de zonas amenazadas por el crimen organizado, están bajo el mando del general Miguel Ángel Aguirre Lara, comandante del Cuerpo de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano desde el inicio del gobierno del presidente Peña Nieto.

Y no se trata de soldados de élite distraídos de sus funciones originales. Se trata de personal militar especialmente entrenado para ese fin y con protocolos de operación específicos detallados en un Manual de Protección a Funcionarios elaborado por la Sedena y reforzado desde marzo de 1994, tras el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio.

Es un documento de acceso restringido que publicó recientemente la revista Proceso y que precisa las responsabilidades de quienes se integran como escolta militar. Su objetivo es claro: mantener ilesas y, en su caso, librar de cualquier lesión a la persona o personas encomendadas a su custodia. Para eso son entrenados en artes marciales, uso de todo tipo de arma de fuego y la actualización permanente de la información sobre lo que ocurre en el país.

Esto es sólo una parte de lo que ocurre en el "pedacito de guerra" (dicho por el papa Francisco) que vivimos en México. Como ve usted, se trata más bien de nuestro pedacito de terrorismo.

Instantánea. ‘GUARURAS'. La semana pasada se viralizó en redes el video de la golpiza propinada por el guardaespaldas del conductor de un vehículo deportivo de lujo al conductor de una camioneta blanca en la salida a la autopista México-Cuernavaca. La víctima, quien resultó con lesiones en las vértebras cervicales y pidió secrecía en la investigación, ya declaró desde la noche del viernes pasado. A su vez, la Procuraduría de la Ciudad de México continúa con la investigación. El vehículo protegido por el ‘guarura' agresor es una Ferrari Rojo con placas de Morelos PYU 57-55. En la oficina de control vehicular de ese estado aparece que está registrado a nombre de Alberto Sentíes Palacio, dueño de una empresa de consultoría administrativa con sede en la Ciudad de México. Eso no quiere decir, necesariamente, que esa sea la persona que manejaba el Ferrari. Se investiga para deslindar responsabilidades de este ataque que provocó lesiones graves y que no ameritaría libertad bajo fianza.

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