Las consecuencias negativas de la privatización

La lucha por la defensa del petróleo y los recursos naturales no sólo es de tipo ideológico, no sólo es una lucha de nacionalistas contra neoliberales, de progresistas contra reaccionarios, no sólo es una lucha de la defensa de la patria contra los traidores, también es una lucha para defender a los mexicanos en cuestiones muy específicas, ya que la reforma energética promovida por Enrique Peña Nieto traerá diversas consecuencias funestas para el país. Entre ellas:

1. Agotamiento acelerado de las reservas de petróleo de nuestro país.

2. Disminución de nuestra capacidad de captación de divisas, porque el energético es el principal instrumento para obtenerlas actualmente.

3. Disminución del presupuesto nacional, ya que el petróleo es la columna vertebral de los ingresos nacionales. Entre 30 y 40% del presupuesto del gobierno lo aporta el hidrocarburo, lo que significa que esta industria aporta más en términos presupuestales que el impuesto sobre la renta (ISR), que el IVA o que cualquier otro impuesto.

4. Reducción del gasto social. Menos recursos para los grandes problemas de alimentación, salud, vivienda, educación, bienestar social u obra pública.

5. Aumento de impuestos cada año para reponer los recursos que perdamos, que serían compartidos con las empresas transnacionales y que antes iban a dar íntegros a las arcas de la nación.

6. Incremento de la desigualdad, ya que unos obtendrán mucho y otros obtendrán menos.

7. Creación de nuevos magnates o fortalecimiento de los magnates hoy existentes.

8. Fortalecimiento de las transnacionales que tienen un poder inmenso, empresas petroleras que financian guerras, que ponen y quitan gobiernos, que toman decisiones sobre las políticas de muchos de los países de Medio Oriente y otros lugares del mundo.

9. Aumento de la pobreza en nuestro país, pues habrá despidos masivos en Pemex y en las empresas que subsisten alrededor de esta industria. Asimismo, disminución de las prestaciones de los trabajadores petroleros ya que las transnacionales impondrán miserables condiciones de trabajo como las que daban a principios del siglo XX y que motivaron la lucha por rescatar esta industria.

10. Pérdida de soberanía del país, creación de poderes fácticos que equivalen a ceder una parte de nuestro territorio a las empresas que se ubiquen en las franjas de aguas someras, aguas profundas o en tierra, donde se encuentren nuestras reservas petroleras.

Por eso es importante luchar; aunque haya una aplanadora legislativa del PRI y el PAN, todavía no está dicha la última palabra, la lucha seguirá.

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