Sobre las nuevas cadenas de TV

Vie, 13/03/2015 - 05:00

La noche del miércoles pasado se incorporaron dos nuevos jugadores al negocio de la televisión abierta. Habrá que esperar a que inicien transmisiones, previsiblemente el primero de enero del año próximo, para conocer su oferta de contenidos y su compromiso con la pluralidad. Por lo pronto, puede pensarse que será en beneficio de la teleaudiencia al abrirle opciones más allá de Televisa y TV Azteca. Y eso es una buena noticia.

El Ifetel otorgó las dos nuevas concesiones al Grupo Centro, de Francisco Aguirre, que controla 15 emisoras de radio aglutinadas en Radio Centro; y a Cadena Tres, de Olegario Vázquez Raña, un naciente y pequeño grupo mediático que tiene en el periódico ‘Excélsior’ su principal referente periodístico, pero con toda la fuerza del grupo empresarial Ángeles, controlador de hospitales y hoteles.

Para el gobierno de Enrique Peña Nieto es el cumplimiento de un compromiso de campaña y la materialización de una de sus reformas estelares, la de Telecomunicaciones, que rompe el candado del llamado duopolio televisivo.

Llama la atención, sin embargo, la forma en que transcurrió y culminó el proceso de licitación. Recuérdese que, en principio, generó altísimas expectativas. Al menos 12 grupos empresariales se dijeron listos para entrarle a un negocio estimado en cuatro mil millones de dólares anuales en venta de contenidos y publicidad. Se habló incluso de personajes muy cercanos al poder, como es el Grupo MAC, de la familia Maccise o del Grupo México, conglomerado minero encabezado por Germán Larrea. También sonó en algún momento el Grupo Lauman de Manuel Arroyo y su meteórico auge en el proyecto ‘El Financiero Bloomberg’, hoy en severos problemas.

Los montos por invertir y las coyunturas políticas el caso de Larrea, fueron enfriando los ánimos. Al final, sólo se podía ver a Radio Centro, a Cadena Tres y a la OEM de Mario Vázquez Raña, quien decidió salirse, ahora sabemos, ante la cercanía de su muerte.

De manera que sólo llegaron su hermano Olegario, y la familia Aguirre. Y llegaron exhaustos, con expectativas muy por debajo de la euforia del inicio del proceso. Aún así, sorprendieron con ofertas económicas muy por encima del valor mínimo de referencia por 830 millones de pesos que el Ifetel estableció para cada una de las dos cadenas:

Grupo Radio Centro ofreció tres mil 58 millones de pesos y Cadena Tres mil 800 millones de pesos. Entre ambas hay una diferencia importante, pero como fueron posturas para una cadena, y sólo quedaron dos postores, el Ifetel entregó las licitaciones.

¿Qué enfrío el proceso? Sin duda, la situación económica del país que no era la esperada tras la euforia de las reformas: la caída, aún sin detenerse, del petróleo; la volatilidad internacional, la depreciación del peso. Y, por supuesto, los términos de la competencia en un mercado dominado por dos jugadores muy sólidos, Televisa y TV Azteca, con 45 y 20% de la audiencia, respectivamente.

Vázquez Raña y Aguirre entrarán a jugar a un terreno desconocido, frente a dos grandes lobos de mar y un mercado de estructura muy difícil y competida. El propio Ifetel estima que será hasta 2020 cuando las nuevas cadenas puedan tener para sí 8.5% del mercado.

Y, por si fuera poco, su llegada al sector coincide con un proceso de transición digital que ha resultado muy lento. Radio Centro y Cadena Tres operarán frecuencias de televisión abierta digital. Dicho de otro modo: sólo pueden transmitir en digital. El apagón analógico (el fin de las transmisiones analógicas para dar paso a las digitales) está previsto para el 31 de diciembre de este año.

Eso significa dos cosas: 1. Que las nuevas cadenas no podrán transmitir antes del 1 de enero del año próximo; y 2. Que van a entrar a un mercado que prácticamente no existe. ¿Por qué este último aserto? Primero, porque habrá que apostarle a que se cumpla la fecha del apagón digital. Y segundo, porque 45% de los hogares mexicanos sigue con un televisor analógico.

Para paliar este último hecho (en medio de circunstancias económicas desfavorables) el gobierno federal recurrió a un programa francamente clientelar, mediante el cual se propuso regalar a los más pobres televisores digitales. Ha entregado, en pleno año electoral, poco más de dos millones de aparatos, pero los otros diez millones previstos en el plan, han quedado suspendidos con la reducción del presupuesto.

La situación se ve complicada y no es difícil que Vázquez Raña y Aguirre se alíen y terminen juntos para poder enfrentar con mejores resultados esta coyuntura desfavorable.

raulrodriguezcortes.com.mx
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