Si astrofísicos cobraran como astrólogos

La doctora Inés Rodríguez Hidalgo, investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), nos hace notar en que el nombre de diversas ciencias termina en logía, del griego logos que significa estudio o tratado: “Así, el tratado de la vida se llama bio-logía; el de la lengua, filo-logía; el de la mente —o psique—, psico-logía; el de lo antiguo, arqueo-logía, y un largo etcétera”. (http://goo.gl/U6ZCsF)

Por lógica, la ciencia que estudia los astros debería llamarse astrología, pero como la ciencia —en este caso la astronomía— es una práctica más joven que los saberes y las creencias, resulta que una pseudociencia usurpa el nombre.

Una de las diferencias entre astrología y astronomía se registra en “Las etimologías de Isidoro de Sevilla”, enciclopedista español (siglos VI-VII). Ahí se afirma que la astronomía “se dedica al conocimiento de los movimientos y las mutaciones del cielo”. Menciona también dos astrologías: natural y supersticiosa; la primera usa el conocimiento de la posición y el movimiento de los astros para fines prácticos, mientras que la segunda lo usa con la intención de adivinar el destino del mundo y los humanos.

Por su parte, la astronomía (del griego nomos=nombre), que es quizá la más antigua de las ciencias, ha tenido que conformarse con ese nombre, así como los astrónomos —muy a su pesar— han tenido que soportar que se les confunda con astrólogos. Aunque si los primeros cobraran como los segundos, quizá habría más astrofísicos.

La astronomía basa sus estudios y observaciones en el método científico y, por lo tanto, emplea las matemáticas. Con el surgimiento de diversas teorías, como los campos: gravitacional (Newton), electromagnético (Maxwell), mecánico-cuántico (Planck) y de la relatividad general (Einstein), la astronomía y la física han avanzado, explicado y resuelto muchos fenómenos que hace apenas 150 años parecía imposible.

Hoy, astronomía y astrofísica son términos que se usan indistintamente para referirnos a una misma ciencia, aunque hay quienes afirman que la segunda es la implicación de la física, y en especial de la óptica, lo que hace la diferencia.

Resulta curioso tratar un tema como éste en una fecha tan singular como lo es el primer martes 13 del año, de los cuales habrá cuatro en 2015: uno cada tres meses, pero esto nada tiene de mágico, son simples matemáticas.

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