2014: el año negro de EPN

Vie, 12/12/2014 - 05:00

El “carisma” de Peña Nieto se esfumó un año después de haber llegado al poder. Una historia que comenzó como telenovela se convirtió en tragicomedia y todo apunta a que no tendrá un final feliz.

Las encuestas publicadas por los medios revelan una considerable baja en la aceptación de Enrique Peña Nieto y las que no han salido a la luz pública indican que la mitad de quienes votaron por él en el año 2012 están arrepentidos de haberlo hecho.

Actualmente todos sus atributos destacados por sus estrategas se han derruido. Destacaban que su relativa juventud aseguraba la llegada de nuevas generaciones a puestos claves. Sin embargo, Peña no sólo gobierna con los métodos más rancios del PRI sino que es uno de los presidentes más confrontado con la juventud en la historia del país.

Si vendieron su historia personal como una telenovela y hoy se ha convertido en una tragicomedia donde el galán de la serie no sólo no sale a la defensa de su amada sino que la lanza a los medios a explicar cómo adquirió “su” fastuosa residencia.

No cabe duda que Peña Nieto es el presidente que más le debe a la televisión. Sin el apoyo de la televisora difícilmente hubiera destacado. Sin embargo, hace unos días en pleno Teletón, la empresa de Emilio Azcárraga exhibió a la imagen presidencial en un hecho inédito.

Parecen lejanos los días en que las portadas de medios internacionales festejaban a Peña Nieto.

Ahora, esos mismos medios publican críticas hostiles respecto al pésimo manejo de la crisis por la que atraviesa el país.

Los trabajos que tanto prometió en campaña no llegan. La economía está estancada y el valor del peso frente al dólar cae tan estrepitosamente como la popularidad del Presidente.

Aunado a esto la violencia de los grupos delincuenciales sólo ha desaparecido de las pantallas, pero sigue con la misma intensidad del sexenio anterior.

Es evidente que Peña Nieto ha movido a México a una severa crisis social, política y económica. Como nunca la renuncia del Presidente se convirtió en un clamor generalizado y ante esto Peña sólo atina a aplicar la máxima salinista de “ni los veo ni los oigo”.

No cabe duda de que 2014 es el año negro de Peña Nieto y al mismo tiempo es un año que deja profundo dolor a la sociedad mexicana. Nos faltan 43 y esa ausencia será insuperable por todo lo que significa. El régimen está podrido y la gente es la que paga las peores consecuencias.

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