Nomás un añitode cárcel

Mié, 12/11/2014 - 05:00

Fue detenido junto con otras seis personas. En su momento, desde este espacio se relató que la única prueba en su contra era el dicho de un policía, pero ese mismo dicho se había desechado, por falsedad, en el proceso de otro detenido, quien salió libre al día siguiente.

A los dos meses de su detención, Alejandro fue sentenciado a 5 años 9 meses de cárcel, por "ataques a la paz pública en pandilla y ultrajes a la autoridad", delitos que no alcanzan fianza.

Sus familiares recurrieron a una segunda instancia, y un juez decidió ratificar la sentencia en marzo. Entonces acudieron al Segundo Tribunal Colegiado en materia penal, que concedió el amparo liso a Bautista el pasado 5 de noviembre. El 6 en la madrugada quedó libre. Era su cumpleaños: 46 añitos. Lo recibieron afuera de la cárcel con Mañanitas.

Pero el año de cárcel nadie lo quita.

Antes de ser detenido, Alejandro se dedicaba a actividades diversas: es comediante, actor de teatro y constante activista en el sur de la ciudad.

Forma parte de un grupo que se opone a varias obras que, explican, afectarán aún más los bosques y la zona de conservación del Ajusco. Su trayectoria como activista es larga.

En años pasados, protestó reiteradamente por que no se despojara a su pueblo, San Andrés Totoltepec, de unos predios que habían pertenecido alguna vez a El Negro Durazo y habían sido donados a la comunidad por el entonces Departamento del Distrito Federal.

Sobre los hechos violentos en las marchas, se sigue presentando una constante: se registran muchos casos de personas que son detenidas sin pruebas, a la mala, pues. No sólo se llevan a inocentes a la cárcel, sino que nunca se detiene a los responsables.

Prueba de ello es que, de los siete detenidos ese 2 de octubre de 2013, sólo permanece en prisión uno de ellos, Abraham Cortés, sentenciado a 13 años, la pena más larga que se ha impuesto en estos hechos; además, su caso también ha demostrado estar sembrado de irregularidades.

Glosario de supervivencia

Prisión: "El poeta nos dice: ‘los muros de piedra no hacen una prisión'. Pero la combinación del muro de piedra, el parásito político y el instructor moral no constituye precisamente un jardín de rosas (por el escritor estadounidense Ambrose Bierce)".

 
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