Violencia: cifras y percepciones

Vie, 12/04/2013 - 01:00

Los homicidios relacionados con el crimen organizado bajaron 14% en los primeros cuatro meses del gobierno de Enrique Peña Nieto, informó la Secretaría de Gobernación. Dicho así suena muy bien y refuerza la percepción de que, por fin, la violencia criminal cede y que el PRI, de regreso en Los Pinos, va en camino de revertir la inseguridad.

Pero cuando ese fraseo se pone en perspectiva y se somete a análisis, el aserto ya no suena tan bien como quisiéramos. Veamos primero la cifra absoluta y sometámosla a comparaciones:

Del 1 de diciembre de 2012 al 31 de marzo de 2013 se contabilizaron 4 mil 249 homicidios dolosos (presumiblemente ligados al narcotráfico u otras actividades de la delincuencia organizada). Cierto es que se trata de 685 homicidios menos que los 4 mil 934 del mismo periodo del año anterior, esto es, del 1 de diciembre de 2011 al 31 de marzo de 2012, ya en el tramo final del gobierno de Felipe Calderón.

De cualquier manera, la cifra sigue siendo muy alta y sólo comparable con los saldos fatales de países con violencia armada como Siria. En ese país del cercano oriente, desangrado por una guerra civil, la organización civil Human Rights Watch documentó 4 mil 300 muertos por los bombardeos lanzados por el régimen de Bashar al Assad durante los últimos nueve meses. En México son 4 mil 249 muertos en cuatro meses.

El promedio mensual de homicidios en ese primer cuatrimestre de Peña Nieto es de mil 62, una cifra que sigue siendo muy alta aunque sí inferior a las del promedio mensual de los momentos más sangrientos de la guerra contra el narcotráfico lanzada por Calderón.

Ilustrativos de este aserto son los siguientes datos tomados del Atlas de la seguridad y la defensa de México 2012 elaborado por el Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia:

El total de homicidios en 2007 fue de 8 mil 868 (promedio mensual de 739); en 2008 de 14 mil 6 (promedio de mil 167); en 2009 de 19 mil 803 (promedio mil 650); en 2010 de 25 mil 757 (promedio de 2 mil 146) y en 2011 de 27 mil 213 (promedio de 2 mil 267).

De manera que: 1. La cifra promedio mensual de homicidios sigue siendo alta aunque por debajo de los meses más sangrientos del calderonismo; 2. Se trata apenas de un primer comparativo que, estadísticamente, no marca tendencia; y 3. La gravedad de la cifra de homicidios, aunque a la baja, la muestra el hecho de que en México haya más muertes relacionadas con el crimen organizado en cuatro meses, que las muertes que hubo en Siria por bombardeos durante nueve meses de guerra civil.

Por eso no es exagerado el aserto del panista Ricardo García Cervantes, nombrado por el actual gobierno priísta subprocurador de Derechos Humanos de la PGR, de que la equivocada estrategia de seguridad del gobierno de Calderón tiene al país sumido en una verdadera crisis humanitaria de violencia inédita e instituciones debilitadas.

Es claro, aunque el PAN no lo acepte ni le guste, que la estrategia de seguridad de sus gobiernos fue un desastre. También lo es que el gobierno de Peña Nieto trabaja en un cambio mayor de esa estrategia que tiene como uno de los objetivos inmediatos reducir sensiblemente la violencia, combatiéndola con inteligencia y prevención, y no con más violencia, según dijo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Tampoco cabe duda que, como parte de esa nueva estrategia, hay una política de comunicación que ha cambiado la narrativa de la comunicación de la violencia y que ya incide en la percepción sobre la inseguridad. Pero el éxito de reducir la violencia no sólo debe quedar ahí, en fraseos informativos que cambien la percepción de la inseguridad.

Lo deseable es que la estrategia funcione y que la realidad de la violencia sea palpable y documentable.

Qué bueno que Osorio Chong, al dar a conocer la referida cifra de la baja de homicidios en el primer cuatrimestre de Peña Nieto, lo hace sin triunfalismo, con la claridad de que esas cifras igual podrían seguir bajando o subir.

Instantánea

DIÁLOGO. El gobierno federal dio ayer muestra clara de su voluntad de evitar al máximo un enfrentamiento con los maestros de Guerrero. Éstos —ya como parte del Movimiento Popular de Guerrero conformado con otras organizaciones sociales— habían tomado de nueva cuenta la Autopista del Sol. Contingentes de la Policía Federal llegaron a liberar la vía. Les dijeron que, por lo menos, abrieran dos carriles a la circulación. Los manifestantes respondieron que levantaban el bloqueo, pero que avanzarían por la autopista. Así fue y se evitó el enfrentamiento.

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