Recargón a la clase media

Mié, 11/09/2013 - 05:00

La acción de “rebasar por la izquierda” que le atribuyen a Enrique Peña al presentar su inciativa de reforma hacendaria sin aplicar el IVA en alimentos y medicinas, suena más bien a una consigna del poder a sus escribanos. No gravar esos consumos arrebata, sí, un muy grave elemento de protesta a López Obrador y limpia la cara a la tribu pactista del PRD, pero de ninguna manera significa una propuesta fiscal alineada con las reivindicaciones de la izquierda.

Hay quienes aseguran que Peña Nieto jamás pensó en generalizar la tasa de 16% de IVA, lo que es verosímil porque sus tecnócratas debieron advertirle que hacerlo hubiera disparado la inflación hasta 10%. Lo que sí pensaba —según fuentes cercanas a la elaboración de la iniciativa— era gravar por lo menos los alimentos procesados con un IVA de 2 o 3%. Esa propuesta estuvo vigente casi hasta la víspera de que se diera a conocer la iniciativa. Qué sentido hubiera tenido, si no, que el PRI cambiara sus estatutos para hacerlo. Lo que pasó fue que el Presidente leyó bien la situación: cargar IVA en productos tan sensibles hubiera potenciado la irritación social que aún puede verse en sectores contra la reforma educativa y la que empieza a fraguarse contra la energética.

Optó entonces por lo que a su juicio era el daño menor: recargarse, como siempre, en los causantes cautivos, sobre todo en la clase media.

La reforma hacendaria, según se explicó, tiene dos fines fundamentales: uno social y uno de estímulo económico. En lo social apunta hacia la consecución de un sistema de seguridad social universal y que ofrece dos grandes beneficios: 1. Una pensión universal para mayores de 65 años; y 2. Un seguro de desempleo para los trabajadores formales mientras consiguen trabajo. No cabe criticar esas metas, son sin dudas bienvenidas.

En cuanto a lo económico, propone medidas para estimular el crecimiento y aumentar los ingresos públicos en 1.4% del PIB en 2014, hasta alcanzar tres puntos procentuales del producto nacional en 2018.

¿Cómo se plantea hacerlo?: 1. Con el aumento de 30 a 32% en la tasa del ISR de las personas físicas que ganan más de 500 mil pesos al año (47 mil pesos al mes que están en el decil de los que más ganan, sin que necesariamente se pueda considerar rica a una persona con tal ingreso pero que comparte ese nivel con los grandes millonarios); 2. Con la eliminación de tres cuartas partes de los regímenes especiales que hoy permiten deducciones o exenciones al pago de impuestos, entre otras el régimen de consolidación fiscal; 3. Con un nuevo impuesto de 10% a los dividendos y ganancias en la Bolsa de Valores; 4. Con un impuesto de un peso por litro a las bebidas azucaradas y otros gravámenes al carbono y los plaguicidas; 5. Con la homologación a 16% de la tasa del IVA en todo el país, de manera que en la frontera ya no será de 11%; y 6. Con la eliminación de la tasa cero y cobro de 16% de IVA en el pago de colegiaturas, la renta de casas-habitación y los créditos hipotecarios.

Para estimular el crecimimento y no afectar a las familiar se propone: 1. Mantener la tasa del IVA en 16% y no gravar a los alimentos y medicinas; 2. Modificar la ley del ISR para que sólo pueda ser deducible hasta 10% del ingreso total del contribuyente; 3. Eliminar el IETU y el IDE; 4. Disminuir las cuotas de seguridad social para los trabajadores de menores ingresos; 5. No crear nuevas plazas en el gobierno; y 6. Dejar a un lado el déficit presupuestal cero para ampliarlo a 0.4% del PIB para este 2013 y a 1.5% el entrante, para impedir recortes en el gasto público; y 6. Acelerar el gasto público.

El aumento del ISR a las personas físicas, la ampliación del IVA a la frontera, su aplicación en colegiaturas y rentas, y los nuevos impuestos a refrescos y al carbono, golpean severamente a la clase media. En cuanto al ISR a las empresas sólo introdujo un elemento más de tensión a la situación política, además de que al eliminar el IETU se pierde un impuesto que limitaba la evasión del ISR.

Según Banamex, la reforma podría hacer pasar la inflación del escenario actual de 3.7% a 5%, pero estima que la economía podría crecer más de 4%.

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