El sexo experto

Mié, 11/09/2013 - 05:00

La tercera edad debe ser la de mayor plenitud sexual, ya que en ella hay más experiencia, más tiempo para gozarlo y mayores beneficios

La tercera edad debería de ser la edad de la plenitud sexual por una sencilla razón: está llena de experiencias, conocimientos y muy poco qué perder. Sin embargo, las ideas sobre las posibilidades sexuales después de los 60 años lo impiden.

La sexóloga Teresa Flores, directora de Comunicación de Boston Medical Group México, asegura que las ideas y la cultura que tenemos de desprecio hacia las prácticas sexuales en la población de mayor edad es lo que hace que ellos oculten sus gustos y su genuino derecho a vivirlo plenamente.

De hecho, “es la población en edad productiva la que opina negativamente sobre este asunto, la que fomenta la idea de que el sexo es exclusivo de esta etapa y ve con malos ojos la sexualidad ya sea muy temprana o tardía”.

Los adultos mayores, además, llegan a creerse cuentos de que a su edad, si son hombres, son unos rabos verdes, y que el sexo se acaba debido a las complicaciones de salud que se presentan con la edad, pero lo peor es que nulifican su derecho a la sexualidad plena que incluye el amor, la caricia y el respeto a su propio cuerpo.

Es un hecho que en esta etapa se presentan cambios en muchas áreas de la vida, como la laboral, social, física, cultural, que la hacen significativa y la sexualidad no escapa de ello, lo malo es creer que la nulificación de la sexualidad es parte de la vida.

Por esta razón, una de las premisas fundamentales a inculcar en las nuevas generaciones es que el adulto mayor debe estar consciente de que su edad si está asociada a complicaciones físicobiológicas, como la presencia de hipertensión.

Hoy sabemos que la disfunción eréctil es la consecuencia de otros padecimientos o enfermedades y cualquier cosa que afecte el flujo sanguíneo al pene afecta la función eréctil.

Esto incluye padecimientos derivados del estilo de vida, como la diabetes que está asociada a la mala alimentación y al sedentarismo, más que a la edad, pero si sumamos las tres cosas es fácil tener problemas que afecten la vida sexual adulta.

De hecho, hoy hay un poco de más conciencia, pero es irónico que a la mayoría de las personas les preocupe que los adultos mayores tengan buena salud, buena alimentación, pero no se preocupan por que tengan relaciones sexuales largas y duraderas.

Esta es, dice la experta, una etapa para disfrutar la sexualidad con más tiempo y menos presión, “la sexualidad termina cuando acaba la vida, no antes. Los adultos mayores no pierden el interés sexual, los preámbulos son más largos, se busca disfrutar más a la pareja y no sólo el sexo, pues pueden generar y dar placer más calmadamente.

Pero el punto medular está en que quienes no son adultos mayores deben cambiar su manera de ver la sexualidad en dicha edad, porque definen y prejuzgan a los mayores y los ven como asexuados”.

Aclara que hay estudios que comprueban que los adultos que continúan con su vida sexual tienen herramientas más fuertes para una mejor salud, se deprimen menos, encuentran en ello una forma de esparcimiento pues, al ser liberador de endorfinas, tienen mejor salud y ánimo.

Por eso es fundamental saber que podemos hacer de la sexualidad un arte y algo más allá del mero coito. En realidad, la única limitante tiene que ver con la salud en la medida que envejecemos, pero la ciencia y la medicina nos está llevando al punto en que el envejecimiento es cada vez más tardío y a darnos cuenta de que el aspecto de la salud no sólo limita la sexualidad en los adultos mayores, sino en cualquier persona que padezca una enfermedad.

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