Inseguridad: el Edomex y el grupo Atlacomulco

Cuando convergen empobrecimiento y corrupción el resultado es el incremento de la delincuencia. Por eso, no sorprende que el estado de México presente los mayores índices delictivos de todo el país. Se trata de una entidad secuestrada por una de las mafias políticas más importantes, el grupo Atlacomulco, que desde su formación ha impuesto a casi todos los gobernadores.

El ideario de los de Atlacomulco se resume en la frase de Carlos Hank González: un político pobre es un pobre político. De ahí que se presenten casos de políticos de la entidad como el actual secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete, quien con su salario de servidor público se da el lujo de usar relojes valuados en hasta 30 mil dólares, además de poseer casas, automóviles de lujo y múltiples cuentas bancarias, según su declaración patrimonial.

Aunado a la bonanza económica de sus políticos, en la entidad florece la corrupción. Con Peña Nieto como gobernador, en 2010, obtuvo el primer lugar de corrupción y recientemente la revista Forbes incluyó a su tío, Arturo Montiel, en la lista de los más corruptos de México.

La riqueza de los miembros de este grupo contrasta con la miseria de la inmensa mayoría de los mexiquenses. Según el Coneval, en 2010, con Peña al frente, el Edomex fue la segunda entidad que generó más pobreza extrema. Actualmente, según el organismo, ya ocupa el primer lugar.

La escalada delincuencial que afecta a ese estado no es sólo el resultado del efecto cucaracha provocado por la guerra contra el narco. Enrique Peña Nieto también es responsable. Si su gestión al frente del gobierno del estado hubiera dado buenos resultados sus efectos se mantendrían en la actualidad y no estaría floreciendo el fenómeno de la delincuencia pero la realidad es que durante su mandato los problemas se agravaron.

El grupo que ocupa el gobierno federal sabe bien del crecimiento de la delincuencia en el Edomex. Peña Nieto gobernó la entidad lo mismo que su tío, Arturo Montiel, y que Emilio Chuayffet, actual secretario de Educación, así como César Camacho Quiroz, dirigente nacional del PRI. Juntos, estos personajes suman 24 años de gobiernos en el estado de México, más de dos décadas en las que no se hizo nada para contener la pobreza, la marginación social y la corrupción, factores que impactan directamente en el crecimiento de la violencia y los índices delictivos.

Por eso, la dolorosa situación por la que atraviesa el estado de México no sorprende a nadie. Lo que asombra es que la decadencia se exhiba en televisión y radio cuando hace dos años los medios presentaban al estado de México como la tierra de la felicidad.

Los días en que el Edomex aparecía retratado en telenovelas y programas a modo para promover la figura del gobernador Peña quedaron atrás. Terminó el encanto. Llegó la hora en que el grupo Atlacomulco quiere cobrar la factura a Eruviel por no ceder la candidatura a gobernador a un peñista en el 2011. Con la campaña contra Eruviel no buscan solucionar los problemas de la entidad sino saciar el hambre de poder del grupo Atlacomulco.

 
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