Elecciones 2015: a prueba la reforma político-electoral

La hora de la verdad se aproxima para conocer los alcances de la reforma político-electoral. A unos cuantos días de haber iniciado formalmente el proceso electoral 2014-2015 –con el cual los mexicanos elegiremos a 500 diputados federales, nueve gobernadores y más de mil 600 cargos de elección popular en diversos estados de la República y el Distrito Federal–, crecen las expectativas sobre la capacidad de los órganos electorales para conducir con imparcialidad, transparencia y equidad los procesos electorales.

Una tarea sustancial para garantizar certidumbre al proceso será que el Instituto Nacional Electoral (INE) aplique con toda rigurosidad sus atribuciones en materia de fiscalización. Es decir, que de manera responsable dé seguimiento a cada una de las operaciones con recursos públicos de los partidos políticos y candidatos para evitar rebases de topes de campaña y, en el peor de los casos, financiamientos con recursos de procedencia ilícita.

Al respecto, uno de los mayores retos que enfrentará la autoridad electoral —además de coordinarse con las autoridades hacendarias— consistirá en proporcionar información transparente y fidedigna que permita sancionar las conductas fuera de la Ley. Esto, sin importar el costo que implique a los partidos políticos o la procedencia de una causalidad de nulidad electoral por violaciones graves, dolosas o determinantes.

La Procuraduría General de la República —así como sus homólogas en los estados—, tendrá un papel de gran relevancia para proporcionar legitimidad y legalidad a las próximas elecciones. Perseguirá de oficio los presuntos delitos electorales que cometan funcionarios públicos, miembros de los partidos políticos, candidatos, ministros de culto, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil o ciudadanos en lo particular. Lo anterior otorgará confianza a la ciudadanía, pero sobre todas las cosas, que a los delitos electorales se les den un cauce inmediato.

Sin duda, será decisivo que los Organismos Público Locales (OPLEs) cumplan con los principios rectores que les dieron origen. Ahora que ya no se encuentran bajo la suspicacia de estar influenciados por intereses de fuerzas estatales, tendrán la responsabilidad de organizar las elecciones con plena transparencia y atendiendo los principios de imparcialidad.

Estas son los principales aspectos que nos deberán preocupar y ocupar a todos para garantizar un proceso electoral impecable. No obstante, hay que reconocer que hay otros retos por delante, entre los que destacan cumplir a cabalidad con la paridad de género en las candidaturas a los puestos de elección popular, otorgar todas las condiciones para facilitar las candidaturas independientes, así como el voto de los mexicanos en el extranjero.

Tendremos tres nuevos partidos que competirán en elecciones por primera vez. Si bien debemos celebrar que su nacimiento fortalecerá nuestra democracia, también debemos estar pendientes que en efecto su actuación responda al interés general y no se conviertan en grupos de intereses particulares.

Finalmente, en las próximas elecciones los mexicanos definiremos mediante una consulta popular sobre tres temas de trascendencia nacional: los salarios mínimos, la reforma energética y los legisladores plurinominales. Por primera ocasión se nos otorgará a los mexicanos la última decisión en la materia.

Las elecciones 2015 representan un gran reto. Por lo pronto, tenemos un nuevo régimen electoral que fomentará una mayor democracia y su eficacia dependerá de la madurez de nuestras instituciones electorales y de la participación ciudadana en el ejercicio pleno de sus derechos políticos.

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