Meditación y yoga

Vie, 08/11/2013 - 05:00

Sobre los problemas sexuales hay dos hipótesis: o actualmente van al alza, o simplemente ahora se sabe más de ellos y sus casos. Lo que es una realidad es que los expertos están vueltos locos buscando las curas para estos males en laboratorios farmacéuticos y consultorios sexuales.

Pero la medicina occidental ha mirado poco hacia oriente, donde desde hace milenios los padecimientos sexuales tenían ya otra forma de ser tratados.

Expertas como Lori Brotto, sicóloga canadiense, ha investigado por años los efectos de la meditación en la sexualidad femenina y ha encontrado que muchas mujeres cuyos genitales funcionan a la perfección son incapaces de abstraerse mentalmente y sentir excitación física.

Sus estudios concluyen que también, aunque algunas mujeres alcanzan el orgasmo, no se sienten satisfechas con el sexo. Así, estudiando a cientos de mujeres y revisando otros resultados sobre la aplicación de la meditación, Brotto descubrió que como ésta se basa en concentrar toda la atención en un punto ya sea imagen, objeto o parte del cuerpo, y dejar que los pensamientos fluyan y se pierdan, cuando se aplica a la sexualidad el logro es significativo.

De hecho, en estudios de resonancia magnética funcional se ha observado mayor actividad en las áreas relacionadas con la atención y la respuesta emocional. Esto, unido a la innegable relajación que genera puede llevar a la persona a una actitud más orientada al placer.

En 2012, se publicó un estudio que explicaba cómo la meditación mejoraba diferentes índices de sexualidad, esto en 20 mujeres traumatizadas por abusos sexuales en el pasado.

Pero Brotto insiste en que la tendencia médica occidental ha ignorado prácticas que históricamente han sido eficaces frente a estos problemas tan frecuentes en la actualidad.

Algunos expertos señalan que lo mismo se logra con el uso del sicoanálisis, pero la diferencia es que en éste puede durar más de 10 años en solucionar el problema, mientras que le meditación es un entrenamiento que puede dar resultados en pocas semanas.

Por su parte, con la yoga, que además incluye ejercicio físico, las evidencias son aún más sólidas ya que se sabe que esta disciplina oriental ayuda a la mente a mantenerse enfocada en el control del cuerpo, en sus sensaciones y en liberar tensiones, de tal manera que parece que el trabajo mental y el componente de bienestar síquico que brinda, contribuye a reforzar esto y se ha visto que las mejoras a largo plazo llegan a ser especialmente notables en mujeres de más de 45 años.

El trabajo cuerpo-mente que apenas se ha observado por especialistas occidentales son prácticas milenarias en oriente y técnicas como el tantra son el ejemplo de lo que la meditación y el control corporal logran hacer.

De hecho, en occidente el llamado efecto placebo ya está considerado en la ayuda a personas con problemas sexuales. Estudios recientes demostraron que la predisposición al sexo, el incremento del deseo y la posibilidad de percibir el placer es más grande cuando los pacientes toman medicamentos (aunque sean ficticios), que cuando solamente llevan terapias sicológicas.

Así, las personas que tienen como hábito la meditación o las que practican yoga presentan menos problemas sexuales que los demás y cuando los tienen, tardan menos en superarlos que el resto de la población en los mismos casos.

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