El muro de la ignominia

Vie, 08/11/2013 - 05:00

Con un bajo conocimiento entre la ciudadanía, los legisladores votan leyes y deciden el futuro de millones de mexicanos amparados en la impunidad que da el hecho de que casi nadie recuerde su nombre ni el estado o distrito al que representan. El poder se los da el pueblo y la impunidad el anonimato.

La presente legislatura es ejemplo del cinismo legislativo. Hemos visto a diputados y senadores extraídos del sector obrero votar contra los intereses de la clase trabajadora. También hemos sido testigos de la manera en la que legisladores que hasta hace unos años eran humildes profesores rurales han pronunciado encendidos discursos para hundir al magisterio y a la educación. Recientemente, el espectáculo lo ofrecieron las curules ocupadas por quienes vienen de la clase media y emprendieron la ofensiva más dura que este sector ha vivido en décadas.

Esta legislatura ha sido pródiga en agravios y excesos. Para los representantes populares fistoles de oro, automóviles de lujo, viajes al extranjero; para la ciudadanía pauperización del trabajo, cuotas obligatorias en escuelas públicas y un aumento feroz de impuestos. El presente es de las y los legisladores, aunque esto signifique negarle el futuro a las personas.

¿Para qué aumentar impuestos si el gobierno de Peña Nieto no ha sabido qué hacer con el presupuesto de este año y presenta un subejercicio de casi 24 mil millones de pesos?, ¿para qué aumentar impuestos en plena crisis? No es para financiar programas sociales como se ha dicho, sino para tapar el boquete económico que dejaría la privatización del petróleo. Es decir, quieren dañar las finanzas de las familias para llenar los bolsillos de los dueños de las transnacionales.

La impunidad de los legisladores es tanta que hasta piensan darse el premio de la reelección y disfrazarlo como un avance de la democracia. Por eso es necesario enterarnos y enterar a la gente de sus resoluciones.

La decisión de exhibir en un muro de la ignominia los nombres de quienes voten las reformas estructurales propuestas por Peña Nieto no sólo se dirige a limitar la impunidad de los políticos, también promueve que la gente asuma su rol ciudadano y pida cuentas, de manera pacífica, a quienes usan la tribuna del Congreso de la Unión para perjudicar a quienes dicen representar.

Las legislaturas dejan sólo malos recuerdos. Ahí tenemos el caso de la legislatura de la roqueseñal o la legislatura del Fobaproa. Ya es hora de que los legisladores asuman la responsabilidad de sus decisiones. Ahora, además de dañar al pueblo, quieren guaruras y policías para protegerlos. Y eso sí que es una actitud fascista. Por eso, el muro de la ignominia va. Ya muchos escribieron su nombre en él con la reforma hacendaria, pero si se llega a aprobar una reforma energética, el repudio ciudadano será mucho peor.

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