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La nueva norma ambiental y el “tío Lolo”

Mié, 08/06/2016 - 10:50

Todos los automóviles de la Ciudad de México, Hidalgo, Estado de México, Puebla y Tlaxcala podrán circular si pasan la nueva verificación vehicular. El tema es que la pasen conforme a los nuevos criterios más rigurosos de la norma oficial emergente (NOM-EM-167-SEMARNAT-2016), expedida ayer por la Semarnat, descontando, por supuesto, que la corrupción no se vaya a ocupar de encontrar, como siempre, la manera de “brincarla”.

Las autoridades confían en que la corrupción será evitada con una nueva tecnología que la norma emergente llama Sistema de Diagnóstico a Bordo, que utiliza aparatos llamados OBD II. Son monitores computarizados que se conectan directamente a la computadora del vehículo y que revelan, en una prueba de dos o tres minutos de duración, si cualquiera de sus seis códigos de falla, se excede en las emisiones permitidas.

¿Es realmente imposible manipular los resultados de la OBD II? No, responden empleados y técnicos de Verificentros consultados por este reportero. “No es la perfección”, contestan socarronamente. Ya tienen, entonces, el antídoto para esta norma emergente que entrará en vigor hasta el próximo 1 de julio, y con eso la llave para que otra vez te cobren el “brinco” y todos, igual de corruptos, lo paguemos.

El OBD II, además, va a tener problemas con la lectura de varios vehículos, pues no los lee todos. Para que se pueda utilizar esa tecnología, los vehículos deben contar con computadora. Los modelos de 1994 en adelante, son los que la traen, aunque los verificadores aseguran que a algunos modelos no se les encuentra la conexión. En esos casos, la norma prevé que se verifique con el sistema dinámico (los actuales dinamómetros), lo que nos remite a un problema denunciado en esta columna: la norma vigente (que será la que continúe una vez que deje de aplicarse la emergente anunciada ayer el próximo 31 de diciembre, o el 31 de junio de 2017, si es que deciden ampliarla por seis meses), obliga a una calibración periódica de los dinamómetros, exigencia que nunca ha sido cumplida porque las autoridades aún no han elaborado los protocolos para hacerlo ni determinado cuáles serán los laboratorios autorizados. La norma emergente le busca una salida a ese fraude, pues en el transitorio nueve dice con un cinismo irritante: “En el supuesto de que no existan laboratorios de calibración acreditados para llevar a cabo la auditoría de calibración estática y dinámica… la auditoría de calibración podría ser realizada conforme los procedimientos establecidos por las autoridades responsables de los Programas de Verificación Vehicular Obligatoria (PVVO)”.

 Por otro lado, y ya habrán de pronunciarse los juristas, el secretario Pacchiano caería en una violación constitucional, pues hay una norma emergente que aplica en seis estados (los de la megalópolis) y otra que sigue vigente en el resto del país, la NOM-047-SEMARNAT-2014. ¿Puede haber dos normas oficiales al mismo tiempo, así sea una emergente?

 El caso es que con los nuevos criterios los hologramas de verificación serían:

1. El holograma azul, para vehículos eléctricos e híbridos que podrán circular todos los días y quedarán totalmente exentos de la verificación.

2. El holograma doble cero, para vehículos nuevos. Éstos, al salir de la agencia deberán verificarse para obtenerlo. Podrán circular todos los días hasta por cuatro años, pero a los dos, deberán volver a verificar para circular sin restricción los siguientes dos años. 

3. El holograma cero. Los vehículos con posibilidad de someterse a la prueba lectora del Sistema de Diagnóstico a Bordo OBD II (de 2006 a 2015 a saber), podrán aspirar a este holograma con el que podrían circular todos los días los siguientes seis meses, después de los cuales deberán volver a verificarse. Pero ojo: los niveles de emisiones permitidos para este holograma se reducen en 83% respecto a los actuales, lo que endurece la prueba.

4. Holograma uno. Lo podrán obtener todos los vehículos que no pudieron someterse al monitoreo OBD II (del 2006 para atrás) mediante el dinamómetro. Los niveles de emisiones permitidos en este caso también se redujeron sustancialmente.

5. Holograma dos. Para vehículos antiguos y de carburación.

¿Realmente mejorará con esto la calidad de un aire que nos mata lentamente? Por lo pronto parece que jugamos al “tío Lolo”.

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