¿Quién evalúa el desempeño sexual?

Una de las principales preocupaciones en el terreno sexual es saber qué tan buen amante es uno, qué tan bien hace sentir a la pareja y hasta qué tantas cosas se saben hacer o dejarse hacer.

Muchos mitos hay sobre el desempeño sexual, pero lo que no pocas veces se piensa es quién debe evaluar si somos o no buenos en la cama.

La mayoría de las veces pensamos que la opinión de los demás es la valiosa y, por eso, nos centramos en complacer a la pareja antes de complacernos a nosotros mismos.

De hecho, no son pocas las personas que después del encuentro sexual preguntan a la pareja si le gustó, cómo se sintió, etcétera, más con el fin de obtener buen recórd que de aprender a conocer los gustos sexuales del otro.

El desempeño sexual, además, forma parte de los miedos más comunes entre la mayoría de las personas que se enfrentan al sexo esperando ser bien calificados, superar o, de menos, alcanzar las expectativas que la otra persona tiene sobre ella y creerse, entonces sí, buen amante.

De hecho, muchas personas se sienten devaluadas en su desempeño sexual cuando sus parejas les dicen, quizá hasta en un arranque de enojo, que jamás disfrutaron el sexo con ellas o, peor aún, que son malísimas para hacerlo.

El colmo de esto ha llegado hasta la tecnología, donde una aplicación para teléfonos inteligentes realiza una evaluación de qué tan buen amante es una persona.

El Spreadsheets lo hace, y parte de la premisa de que cada día 100 millones de parejas tienen sexo alrededor del mundo, lo que significa que hay unas 130 mil parejas haciendo el amor en este mismo momento.

Así, muestra estadísticas y récords de las relaciones sexuales de la persona calificando el tiempo que dura el sexo, los días consecutivos que lo hace, lo alto que grita o, incluso, el número de veces que se produce la penetración por minuto.

Requisitos a considerar

Y para generar más estrés al desempeño sexual, la herramienta ofrece ganar puntaje si se cumplen ciertas “misiones” sugeridas, como tener sexo cinco veces en un domingo, hacerlo inmediatamente al despertar o conseguir que el hombre dure más de 40 minutos en la penetración.

Y es que el problema tiene un raíz profunda: nadie nos enseña que el desempeño sexual es un proceso que se adquiere y no una capacidad innata de las personas.

Como todo proceso de aprendizaje requiere de práctica, lo que no implica múltiples parejas sexuales, sino múltiples encuentros sexuales con la mente abierta a experimentar con nuestra pareja y con uno mismo, a través de la autoexploración.

Los únicos capaces de evaluar nuestro desempeño sexual somos nosotros mismos, en función de ser sinceros y aceptar qué sí y qué no disfrutamos de lo erótico, qué tanto cumplimos nuestros deseos, qué también sabemos trasmitir esto al otro sin trasgredir sus propias limitaciones, y qué tanta satisfacción encontramos en nuestra realidad erótica.

Si dejamos a los demás calificarnos, estamos a expensas de sus propias necesidades, gustos, fantasías y quizá frustraciones, por lo cual, el desempeño sexual es una tarea personal que se refleja en el nivel de relaciones eróticas sanas, constructivas, con apego e independencia que manejamos como adultos.

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