Temixco: sangriento mensaje

Mié, 06/01/2016 - 04:00

¿Usted a quién le cree: al gobernador de Morelos, Graco Ramírez o al alcalde de Cuernavaca y ex futbolista, Cuauhtémoc Blanco, en su confrontación respecto al Mando Único Policial que ya escaló a niveles sin precedentes dentro de la cortesía política y que, en vía paralela, ya se tiñó de sangre con el asesinato de la presidenta municipal de Temixco, Gisela Mota?

La pregunta apela a la credibilidad porque todavía es muy pronto para tener alguna noción de lo que oculta este amasijo de intereses políticos, económicos y delincuenciales, que cada vez más descaradamente caminan de la mano.

Discrepar del Mando Único Policial es muy válido a partir de convicciones constitucionales y políticas. Desarmar a las policías municipales, en los actuales términos de la ley, vulnera sin duda la autonomía del municipio, fundamento de nuestra organización política; pero también reduce las posibilidades de infiltración y control del crimen organizado a una sola institución del estado correspondiente, y acaso mayor solidez en su combate, sin que sea imposible, a como están las cosas, que tales instancias también sean sobornables.

De manera que tan válido como argumentar que se está a favor de el Mando Único, es esgrimir razones del porqué se está en contra. La pregunta es, en todo caso, qué nos conviene más.

Pero no creo que ese debate sea lo que impulse la negativa de Blanco a aceptarlo, ni el aferre de Graco para imponerlo.

El ex futbolista, tan admirado por sus hazañas deportivas como por la picaresca que tan bien se le da, es un hombre astuto y audaz, aunque ha dado muestras, en repetidas ocasiones, de ser de “pocas luces”. No es un idiota, por supuesto; sí es, por decir lo menos, políticamente inocente. Y eso lo hace fácilmente manipulable por los grupos que lo rodean o asesoran.

Graco, a su vez, tiene un colmillo político retorcidísimo y muchos años de lucha en Morelos. Su desempeño en la izquierda, sin embargo, ha sido contradictorio. La justificación esa de que forma parte de una izquierda moderna, negociadora, no radical, ha sido la coartada perfecta para justificar su gusto de estar arrimado al poder político y económico y a disfrutar del discreto (¿o ya indiscreto?) encanto que ilumina a quienes los aprovechan en su beneficio.

¿Qué entonces, si no es un debate de fondo, atiza esta confrontación? Una podría ser el miedo. ¿Habrá sido amenazado el ex futbolista por el crimen organizado si permitía el Mando Único o de plano ya entró en componendas con alguno de los grupos que se disputan la plaza?

El tema de las amenazas es absolutamente verosímil y lo comprueba el asesinato de la perredista alcaldes de Temixco. Ella apoyaba el Mando Único y se negó, ahora se sabe, a pagar derecho de piso a ‘Los Rojos’, presuntos responsables del crimen según las primeras investigaciones. Y ahí aparece un primer grupo delincuencial metido en el asunto.

Pero Blanco, creo que muy mal asesorado, se fue con un respuesta de resonancia mediática cuando Graco impuso por decreto el Mando Único en Cuernavaca y otros 13 municipios: ‘fue un golpe de Estado’, a lo que el gobernador respondió que la Constitución lo facultaba para hacerlo. El mandatario, además, enderezó al ex futbolista una severa acusación: la gente que lo rodea está vinculada al grupo de narcotraficantes ‘Guerreros Unidos’. Dio un nombre: el empresario de espectáculos Federico Figueroa, hermano del recientemente fallecido compositor y cantante Joan Sebastian. Y Figueroa, a decir del gobernador de Morelos, tiene vínculos con ‘Guerreros Unidos’. Y ahí es donde aparece el otro grupo delincuencial.

Cuauhtémoc, al negar tales vínculos, responsabilizó a Graco de cualquier cosa que pueda pasarle a él, su familia y equipo de gobierno. ¿Le sabrá algo?

Y a uno, como ciudadano de a pie, sólo le queda creer en uno u otro de los confrontados o, de plano, en ninguno de ellos. Ya veremos cómo evoluciona esto que no vaticina nada bueno, el sangriento mensaje enviado por la delincuencia organizada.

Instantánea. EL GOBERNADOR de Puebla, Rafael Moreno Valle volvió a cambiar a su secretario general de Gobierno. Ahora es el ex gobernador de Oaxaca, Diódoro Carrasco, ex priísta y ahora panista. La lectura que le han dado en el blanquiazul es que Moreno Valle fortalece su proyecto presidencial para 2018.

@RaulRodriguezC

 
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