Las nieves de Rosa: sabor que te derrite

Miércoles, 2:30 de la tarde, zona Centro de la ciudad. Tráfico recién formado, ciudad efervescente y el sol traspasando edificios de donde manadas de oficinistas salen a cazar alimento. El calor es inhumano.

Empujando un carrito austero, cuatro ruedas y con tres cubetas de metal adentro, Rosa llega para instalarse en la esquina de la calle Iturbide y Juárez. Una de las zonas más concurridas del DF.

Llegando al lugar de siempre, Rosa se detuvo. Secó el sudor con un trapo, abrió una sombrilla gigante, de esas de playa, y sacó vasos y cucharas de plástico para acomodarlas a su lado.

En menos de 15 segundos, seis personas con monedas en las manos rodearon a esta mujer: “¿De qué trae hoy, señora? ¿Trajo de queso?”, preguntaron mientras fisgoneaban los botes, hasta que Rosa, inaugurando el primero, lo abrió para mostrarlo.

De ahí en adelante, no se desocupó más. La gente que pasaba caminando sobre Juárez, la veía de lejos y se acercaba para escoger un sabor.

“En tiempos de calor, de lluvia, de lo que sea, lo que más pide la gente son los de crema”, dice Rosa, mientras saca y saca bolas gigantes de helado.

Hace 13 años que su esposo le mostró cómo hacerlos. Le aprendió el secreto para refrescar y consentir a la gente. Julio, su marido, es de Oaxaca y prepara helados desde niño gracias a unos tíos que le enseñaron a revolver en cantidades perfectas la fruta, la crema y el agua.

“La crema con la que los hacemos viene más espesa y no la rebajamos”, dice Julio antes de enumerar todos los sabores que es capaz de preparar en dos horas: arroz, mamey, fresas con crema, queso, guayaba, coco, piña, napolitano y limón —que es el que más pide la gente.

El helado de aquí no está rasposo porque no está hecho de leche. Ni tiene un sabor artificial porque tiene trozos de fruta. Está hecho a la antigua y con muchas ganas de que regreses por más. No por nada, Rosa tiene clientes de antaño que se saben de memoria el helado que hoy toca: martes de arroz, miércoles de mamey, jueves de queso y viernes de fresas con crema.

En esta zona, a Rosa la conocen como la “señora de las nieves”, y no es por ser la mujer de un primate enorme cubierto con pelaje blanco, no. Es por el reconocimiento y cariño de toda la gente que se reúne a su alrededor, que llega un momento en el que es mucha. De entrada, todos los que trabajan en esa zona, regresan de comer y pasan para rematar con un helado que les refresque el día.

La puedes encontrar de lunes a viernes de 2 a 6 de la tarde, pero te recomiendo que llegues temprano. Ella con muchas ganas, una enorme sonrisa y bajo sol quemante o lluvia medianamente intensa, con gusto te atenderá.

PLATO ESTRELLA
RECHUPETE
No dejes de probar el helado de mamey, fusionado con el de limón. También es muy recomendable el de queso.

PALADARES
"Venden una de queso muy rica. Llevo viniendo desde hace tres años y quisiera comerlos diario, pero sólo lo hago una vez a la semana. Tiene un sabor muy peculiar, sabe a fruta y las otras nada que ver. Ricardo Tinoco, 40 años

"El sabor es muy bueno. En otros lados no me gustan porque el sabor no es grato, no tienen fruta. Mi favorita es la de limón y la de fresa porque están bien sabrosas. La receta secreta de la señora no se puede igualar". Leonardo Alamos, 41 años

"El sabor y la consistencia los hace ricos. Son originales y saben bien. En otros lugares el sabor es artificial. Se le ve la fruta y la consistencia. La señora cambia diario los sabores; sus clientes sabemos que el lunes hay de arroz, el martes de nuez, el miércoles de mamey. Tiene variedad". Marta Ruiz, 45 años

DÓNDE
Calle Iturbide, esquina Juárez, colonia Centro, delegación Cuauhtémoc.

 
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