Vacuna que salva a mujeres

Jue, 05/09/2013 - 05:00

La batalla contra el virus del papiloma humano (VPH) sigue en buena parte del mundo, es un combate que tiene como principal arma defensiva las vacunas.

La vacunación es efectiva para combatir el mortal VPH, causa principal de cáncer cervicouterino y segundo cáncer más frecuente entre las mujeres: en 2008, se diagnosticaron 529 mil nuevos casos y 274 mil muertes.

Suele ser letal y la ciencia ha descubierto que dos de las cepas del VPH, la 6 y la 11, son causa de una enfermedad común: las verrugas genitales, lesiones que, dependiendo de su tamaño y localización, pueden provocar comezón o ser dolorosas.

Un brote del mal

Estas malformaciones genitales en algunos casos desaparecen espontáneamente, en otros deben ser tratadas o eliminadas por el médico. En todos los casos, como el virus permanece en el cuerpo de la persona, las verrugas pueden reaparecer.

El VPH se contagia al tener relaciones sexuales orales, vaginales o anales con una pareja infectada, y si bien el uso del preservativo reduce el riesgo de transmisión, no lo previene por completo. De ahí la importancia de prevenir.

Organismos sanitarios del mundo, incluyendo la Organización Mundial de la Salud (OMS), Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y el Centro Europeo para la Prevención y Control de las Enfermedades (ECDC), recomiendan el uso rutinario de la vacuna recombinante tetravalente contra el VPH.

Buenas costumbres

Australia fue el primer país en incluir el uso rutinario de la vacuna recombinante tetravalente en adolescentes y mujeres jóvenes para la prevención del VPH en su programa de vacunación.

Recientemente, investigadores australianos publicaron en la versión on line de la revista British Medical Journal un análisis sobre el efecto en los primeros cinco años de la introducción de la vacuna tetravalente y su impacto sobre los nuevos casos de verrugas genitales.

La proporción de mujeres diagnosticadas con verrugas genitales se incrementó durante el periodo de prevacunación de 8.9% en 2004 a 9.6% en 2007, y después se redujo en el periodo de vacunación a 2.7% en 2011. Incluso se observó que el uso de la vacuna tuvo un impacto entre los varones (que no recibieron la vacuna): el porcentaje de varones con verrugas genitales pasó de 11.7 a 7.4% entre 2007 y 2011.

El impacto más significativo de la introducción de la vacuna se dio entre las mujeres de menos de 21 años: en el periodo analizado los nuevos casos de verrugas genitales se redujeron 92.6% (pasó del 11.5% al 0.85%, entre 2007 y 2011), a tal punto que en 2011 sólo se diagnosticaron 13 nuevos casos en este grupo.

El dato más revelador es que entre las mujeres menores de 21 años que recibieron la vacuna no se registró ni un solo caso de verrugas genitales, lo que ha llevado a los investigadores a plantear que, o bien todos los casos de verrugas genitales se deben a las cepas incluidas en la vacuna, o la vacuna provee una protección cruzada contra otras cepas no incluidas en la vacuna pero que también son causa de verrugas genitales.

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